El nacimiento sobrenatural del Rey

Dice la Biblia en Mateo 1: 18-27

18 El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo.  19 José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente.  20 Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. 
21 Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. 22 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: 23 He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo,
Y llamarás su nombre Emanuel, m que traducido es: Dios con nosotros.  24 Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer.  25 Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre Jesús.

Introducción

Después de la genealogía de Jesús, Mateo relata el nacimiento del Señor Jesucristo. Al autor del primer evangelio que tenemos en el Nuevo Testamento le interesa que sus lectores conozcan los pormenores de ese suceso único, milagroso e irrepetible para comprender la naturaleza del Rey que vino al mundo.

La historia es sencilla, pero profunda. El relato es simple, pero lleno del poder de Dios. La narración del evangelista es hasta breve, pero en cada acción de los protagonistas encontramos su sujeción a Dios. Descubrimos en esos sucesos la intervención directa de Dios en la cotidianidad humana.

El nacimiento de Cristo constituye, más que un punto o un tema de celebración jubilosa, el milagro más grandioso que Dios pudo hacer. De una virgen el Señor dio vida a su hijo para darle la calidad humana que se requería para ir a la cruz como un cordero en sacrificio, pero a la vez le dio su naturaleza divina para que pudiera derrotar la muerte.

Ante este hecho, no podemos menos que arrodillarnos y humillarnos ante el Creador que obró semejante señal para la cristiandad. Milagro que se solo se logra entender y comprender cuando se conoce al Dios que de la nada formó los cielos y la tierra. Cuando se comprende que para Dios no hay nada imposible.

Hay en el relato del nacimiento de Cristo una riqueza enorme para quienes se acercan a contemplarlo con los ojos de la fe. Todos los dioses de todas las religiones son seres lejanos a sus seguidores, pero Jesús nació como todos los seres humanos, comprendió cabalmente la naturaleza de hombres y mujeres y a la vez es Dios para perdonar nuestros pecados.

Nunca antes ha habido, ni habrá, un milagro así. Dios haciéndose hombre para salvar a la humanidad. El Rey llegando a la tierra. El Rey ingresando al mundo para establecer su reino de los cielos y haciéndolo como un ser humano común.

El Rey de gloria que David menciona en su salmo 24 llegaba al fin a Israel y llegaba en una forma que para los judíos resulto desconocida y velada, al grado que no pudieron recibirle como merecía, sino que lo enviaron a un pesebre a nacer.

III. El nacimiento sobrenatural del Rey

A. En una pareja que no había consumado su matrimonio
B. Difícil para la compresión de José, el esposo
C. Explicado por una ángel del Señor a José
D. En cumplimiento a una profecía del Antiguo Testamento

María era una jovencita virgen que fue cubierta con el poder del Espíritu Santo y quedó embarazada. Un hecho que rompe con la ley de la naturaleza que expresa o que señala que para dar vida una mujer debe tener relaciones con un varón. Jesús nació sin intervención del varón.

A. En una pareja que no había consumado su matrimonio

Dice Mateo que María estaba desposada con José. Para entender el término “desposada” debemos atenernos a las reglas o principios que regían el matrimonio judío en esa época. Para ello voy a citar el comentario del rabino Rashí que dice de la siguiente manera cuando comenta Deuteronomio 22:20:

“El proceso matrimonial según la Torá consta de dos etapas, erusín y nisuin. Por medio de la primera etapa, erusín, la mujer queda ya prohibida para otros hombres pero todavía no vive con su marido; en esta etapa, el marido realiza las transacciones que legítima el matrimonio, aunque éste solamente se consuma al realizar la segunda etapa, nisuin.

Después de la cual la mujer ya puede vivir con su esposo y éste le escribe el contrato matrimonial o ketubá. (En la antigüedad, el tiempo entre una y otra etapa podía ser muy largo; en la actualidad es realizado seguidamente.) En este caso si la mujer tuvo relaciones sexuales con otro hombre después de haber realizado erusín, es considerado adulterio.”

Cuando Mateo dice entonces que María estaba desposada con José, lo que quiere decir es que estaban en el periodo de “erusín”. Esto es sumamente importante comprenderlo para entender el conflicto en el que entraron tanto María como su esposo José cuando él se enteró que estaba embarazada.

B. Difícil para la comprensión de José, el esposo

Cuando José se enteró que María estaba embarazada supo que su breve relación sentimental con María había terminado. Mateo califica a José como un hombre justo. La expresión en el hebreo es tzadiq y sirve para referirse a un hombre temeroso de Dios y apegado a la ley de Dios.

José sabía perfectamente que una mujer debía de casarse virgen. Deuteronomio 22:21 señala claramente la clase de castigo que una mujer recibiría si llegaba al matrimonio sin esa virtud. Sería apedreada irremediablemente. Es de imaginarnos que le sucedería a María si supieran que no solo no era virgen, sino que estaba embarazada. Tendría que morir.

José no entendió las explicaciones de María cuando le repitió lo que el ángel Gabriel le había dicho unos días antes. Y no lo entendió porque a lo largo del Antiguo Testamento había toda serie de milagros que habían roto con leyes de la naturaleza como cuando se abrió el Mar Rojo, cuando el sol se detuvo o cuando el hacha de fierro floto, pero nunca un embarazo.

Y así son los milagros. Escapan a nuestra mente natural. El nacimiento del Rey fue exactamente así y la reacción de José es la misma reacción que nosotros tenemos ante una manifestación del poder de Dios. Nos resulta difícil creerla y es más fácil caer en la incredulidad. José no creyó, con todo y que era justo.

En José están bien representados todos ellos que creen en Dios, pero a la hora de estar ante un milagro sencillamente retrocedemos y no lo abrazamos. Pero José demostró que en verdad era justo cuando quiso dejar secretamente a María, es decir no quiso ir con el sanedrín judío para acusarla o infamarla, es decir ofender su fama, su dignidad y su honor.

C. Explicado por un ángel del Señor a José

Cuando las personas no entienden completamente lo que ocurre en su entorno, entonces Dios comienza un proceso o unas acciones para que los creyentes aclaren o abran sus ojos a lo que está sucediendo en su entorno. Un justo jamás quedará sin entender lo que le esta sucediendo. A José el Señor no lo dejó así. Le envió un ángel.

Ese ángel le explicó cabalmente lo que estaba ocurriendo. Lo hace por medio de un sueño. Creo que lo hace así porque lleva justamente el nombre de José el soñador. Su nombre y su sueño evocarían que Dios no se equivoca, que Dios no falla y que todo lo que él dice se cumple.

Es muy interesante como comienza el diálogo con él. Le llama José, su nombre, pero de inmediato le recuerda su origen o sus antepasados. “Hijo de David” le dice para recordarle que sus ascendientes eran de la realiza judía. Así le dio a entender que el sería el padre legal del Rey. Le daría a Jesús su nombre y apellido y en consecuencia también Jesús sería llamado Hijo de David.

Una vez dicho esto, le pidió que no tuviera temor de recibir a María como su mujer o esposa. Es decir que consumará el “nisuin” para que María no fuera apedreada. Y le pidió que fuera él quien le pusiera el nombre al niño. Le pidió que lo llamará Jesús y le explicó que ese nombre correspondería a su misión en la vida: salvaría a su pueblo de sus pecados.

Al saber el nombre que le correspondería a Jesús, José tuvo completamente claro cual era su posición o su labor en la encarnación del Hijo de Dios. Supo que su parte en la redención humana sería darle su carácter de integrante de la realeza a Jesús, pero también que Jesús tendría una vida de sacrificio para salvar a su pueblo.

Por eso el relato de su sueño termina diciendo: “Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer.”

D. En cumplimiento a una profecía del Antiguo Testamento

Guiado por el Espíritu Santo, Mateo explica que estos sucesos forman parte del propósito eterno de Dios para la redención de la humanidad. El primer evangelista del Nuevo Testamento cita al profeta Isaías 7:14 para aclarar que el nacimiento de Cristo de esa forma estaba anunciado desde unos 700 años antes.

Esta fue una promesa dada a la casa de David. El profeta Isaías apuntaba directamente al origen real de Jesús. Nacería siendo Rey o nacería Rey. Así lo comprendió Mateo que durante todo su evangelio presenta como ningún otro a Jesús como el Rey que vino a establecer su reino. El reino de los cielos.

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