La luz de la aurora

Dice la Biblia en Proverbios 4: 18 “Más la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto.”

La Biblia está repleta de figuras literarias. Una figura literaria es un recurso para embellecer el lenguaje oral o escrito. Hay muchas figuras literarias. El libro de Proverbios tiene muchas de ellos. En el texto de hoy estamos justamente ante una figura literaria que se conoce como símil. El símil es una comparación.

El proverbista compara la senda de los justos con la luz de la aurora. La senda de los justos es su caminar en la vida o su existencia sobre esta tierra. La luz de la aurora es uno de los fenómenos más maravillosos que podemos presenciar. Comienza con una tenue fuerza y termina instalándose con todo poder destruyendo las tinieblas de la noche.

La vida del justo se entiende, entonces, va desde un tímido resplandor de la luz a la completa claridad o si se quiere que va de menos a más. La intención del autor de este texto es recordarnos que el hombre de fe tendrá por momentos tiempos de “casi oscuridad”, pero esos momentos solo servirán para dar paso a la luz admirable del Creador.

La historia de Job es una historia que se ajusta bien a la figura literaria de la luz de la aurora. Perdió todos sus bienes materiales y a todos sus hijos. Parecía todo perdido, pero todo fue momentáneo, años después recuperó el doble de sus posesiones y tuvo todavía más hijos. Fue de las tinieblas hasta que el día fue perfecto.

La historia de José es idéntica en cuanto a la oscuridad y claridad. Pasó de ser un hijo amado a un esclavo en tierra extraña. Luego cuando parecía que la vida le sonreía, pasó de ser el mayordomo principal de un poderoso militar egipcio a un prisionero acusado injustamente. Pero todo ello fue como la luz de la aurora hasta que llegó a convertirse en vicefaraón.

Y así múltiples relatos de personajes en la Escritura. La intención del proverbista es recordarnos que en la vida del creyente nada es para siempre. Las dificultades de hoy pueden ser el cimiento del triunfo y éxito de mañana. Las “imperfecciones” de hoy serán corregidas por la perfección divina.

Esa tenue luz que vemos hoy en medio de nuestros problemas se convertirá pronto en una tremenda luz que resplandecerá en toda su fuerza como el sol del medio día.

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