Hacer el bien

Dice la Biblia en 1ª Pedro 2:15

“Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos.”

Cuando el apóstol Pedro escribe esta carta, el cristianismo enfrenta acusaciones muy graves, recriminaciones por parte de las autoridades romanas y condenas de fomentar la disolución social que en realidad eran señalamientos sin fundamento y carentes de veracidad porque el cristianismo jamás será subversivo.

Los cristianos de Galacia, el Ponto, Capadocia, Bitinia y Asia, lo que hoy es el país de Turquía, enfrentaban los embates de personas que Pedro llama insensatos que los inculpaban de acciones y sucesos que en realidad no ocurrían. Los acusaban, por ejemplo, de practicar el canibalismo porque oyeron que bebían la sangre de Cristo y comían su cuerpo.

Eran tiempos de gran presión y represión la que se vivían en esos momentos. Justamente en esas ocasiones es cuando el hijo de Dios se pregunta ¿cuál es la voluntad de Dios? Porque la interrogante que más nos taladra el cerebro en esa clase de días es qué hacer ante las mentiras de gente ignorante.

Porque la ignorancia es sumamente peligrosa. Un ignorante fácilmente puede ser llevado al fanatismo. Y en el caso de la religión un fanático es una bomba de tiempo. La ignorancia incuba la intolerancia que tantos y tantos males ha causado a la humanidad a lo largo de los siglos.

Pedro les dice a los lectores de su primera carta que ante un escenario como el que están viviendo la voluntad de Dios es hacer el bien, que parece ser un recurso fácil o una recomendación simplona. Pero las palabras de Pedro encierran una profunda verdad que mucho nos ayudará cuando hay gente ignorante acusándonos.

Dios nos pide que actuemos con bondad, que de ningún modo respondamos con malicia o maldad a quienes deponen contra nosotros. Porque si actuamos igual que ellos todas sus acusaciones tendrán sustento, es decir, dirán que somos personas malas, sin embargo, al hacer buenas obras difícilmente tendrá argumentos para acusarnos.

De esa manera, dice el apóstol Pedro, haciendo el bien, haremos callar a todos los que nos condenan por nuestra fe.

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