La adoración al Rey 

Mateo 2: 1-2

 1Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.

Introducción

Mateo escribe para judíos que tenían una gran duda sobre su Mesías. Ellos necesitaban convencerse de que Cristo era rey. Al relato de la genealogía, el primer evangelista le agrega la historia de los sabios de oriente. La tradición católica los ha llamado los Reyes Magos y les ha puesto número y nombre: Melchor, Gaspar y Baltazar.

Antes de comenzar con este estudio es importante señalar algunos puntos indispensables para comprender este pasaje. En primer lugar Mateo no dice ni su número ni su nombre y mucho menos que eran reyes. Su número se deduce a que ofrecieron oro, incienso y mirra. Los tres se acomodaron muy bien porque representaban a Europa, Asia y África. 

Su nombre tampoco se menciona en Mateo fue añadido por la tradición católica unos tres siglos después de Cristo. Sólo se dice que son magos, no reyes. Pero fue un agregado posterior tal vez con la intención del catolicismo romano de subyugar a los monarcas a fin de someterlos a las ordenes de la iglesia como ocurrió.

La única palabra que tenemos es “magos” que es una trasliteración del griego al español. En griego dice “magos” y así se traduce en la versión Reina Valera 1960. La que genera dificultades porque se asocia a la magia en Hechos 8:9,11 y 13: 6, pero en Mateo por el contexto se refiere a sabios astrónomos dedicados a observar las estrellas del cielo.

La palabra “mago” es un préstamo que el griego toma del persa y significa “sobrenatural”, lo que nos permite comprender el sentido con el que se usaba el término y su asociación a actividades que no eran comunes, como no era común observar el cielo y analizarlo.

Esos hombres fueron los que llegaron a Jerusalén y nos muestran que el cielo mismo dio testimonio del nacimiento del Rey. La creación se rindió ante el Rey y la respuesta de quienes conocieron ese suceso los hizo salir de sus lugares para adorarlo. El conocimiento jamás estará reñido con Dios, cuando dejamos que él gobierne como soberano.

El Rey merece y es digno siempre de recibir adoración. La creación lo hace y lo hará siempre, los hombres están invitados a acompañarla para rendir tributo al que es Rey de reyes y Señor de señores.

La adoración al Rey

  1. Por sabios de oriente
  2. En tiempos de Herodes
  3. Porque gobierna el mundo y el universo

Por sabios de oriente

Por el relato que encontramos en Mateo es evidente que estos astrólogos eran gentiles. Además de su número, su profesión y sus nombres, Mateo agrega que eran del oriente. Su origen es motivo también de polémicas. Existen diversas interpretaciones todas ellas relacionadas con Mesopotamia. Las hay también las que los vinculan con España. 

La mayoría de los tratadistas los ubican en Mesopotamia, cerca de Babilonia, en lo que hoy es Irak. Hay un argumento para esta deducción. Aunque eran gentiles la presencia de los judíos en Babilonia cuando fueron exiliados, dejó entre ellos el conocimiento de la espera del Mesías o Rey de los judíos. 

Las palabras que Mateo pone en boca de ellos nos revela que se dedicaban al estudio del cielo. Conocían perfectamente la diferencia entre un meteorito, un cometa, una constelación y una estrella. Es de todos conocidos que los pueblos antiguos tuvieron hombres dedicados al estudio de los fenómenos celestes, como los mayas, los chinos, los persas, entre otros.

Los hombres dedicados a esta tarea eran hombres con una capacidad de observación muy particular. De allí porque algunas versiones modernas en lugar de usar el término “magos” usan la expresión “sabios” porque se ajusta mejor a la labor que ellos desempeñaban en su vida. 

Es un hecho que el conocimiento jamás estará reñido con la fe cuando se sujeta a Dios. En tiempos que el conocimiento humano se separa cada vez más del Creador, la historia de los sabios de oriente nos recuerda que podemos adorar al Rey, que de ningún modo la ciencia disputa con Dios. La ciencia es su servidora. Nos acerca a Dios cuando así lo deseamos.

Estos hombres hicieron a un lado todo su conocimiento o más bien utilizaron su conocimiento y una vez que supieron que el Rey del universo había nacido dejaron sus actividades para hacer un largo viaje y llegar a Jerusalén donde deberían estar muy felices con el acontecimiento.

En tiempos de Herodes

Gobernaba en aquellos días Herodes uno de los personajes más siniestros de la historia de la humanidad. Un hombre cruel y despiadado que no respetaba a nadie ni se respetaba así mismo. Era arrogante como él solo. Se hizo llamar “El grande”. Era un idumeo que se congració con los romanos para gobernar la provincia de Judea. 

Fue fundador de la dinastía herodiana. Se caso con cuatro mujeres: Doris, Mariame, Maltace, Cleopatra y Mariame de Simón. De las cuales tuvo siete hijos, algunos de los cuales vivían durante el ministerio de Juan El Bautista y Cristo. Para congraciarse con los judíos embelleció el templo de Jerusalén.

Arquelao, mencionado en Mateo 2:19-23, fue hijo de Herodes y Maltace al igual que Herodes Antipas, mencionado en Mateo 14: 1-12. Con Mariam tuvo un hijo llamado Filipo o Felipe citado en Mateo 14:3. 

Mateo lo presenta para contrastar al Rey del universo con los reyes de la tierra. El Rey de reyes está y estará siempre por encima de estos hombres que a nosotros nos parecen muy poderosos. Sobre ellos gobierna uno superior y más alto. Ellos sin saberlo son solo sus servidores, puesto por él allí para servir a los propósitos divinos. 

Herodes encerrado en su poder, ensimismado en sus deseos y esclavizado en sus ambiciones, no tuvo la menor idea de lo que se estaba gestando en sus tiempo. Ese es el gran problema del egoísmo nos vuelve ignorantes de lo que Dios hace o esta haciendo. El orgullo siempre ciega los ojos. 

Herodes es el otro extremo de los sabios de oriente. Ellos supieron del nacimiento de Cristo estando tan lejos y Herodes estando tan cerca lo desconocía. La humildad siempre nos acerca a Dios; la soberbia nos aleja.

Porque gobierna el mundo y el universo

La presencia de los sabios de oriente en Jerusalén se justificó o la justificaron con una frase que difícilmente podría entender cualquier persona: “su estrella hemos visto en el oriente”. Con esta frase podemos comprender que el cielo tenía una condición durante muchos años o siglos, pero esos días el cielo cambió.

Apareció una estrella que antes no había estado. Solo las personas dedicadas a esta labor pudieron percatarse de esta situación que para ellos no era “normal”. Cualquier otra persona ve el cielo igual todas las noches. Pero para ellos esto no podía pasar desapercibido. Algo muy importante estaba sucediendo y ellos estaban seguros de que el Rey había nacido.

Algunos teólogos piensan que el texto de Números 24: 17 que dice: “Lo veré, más no ahora; lo miraré, mas no de cerca; saldrá ESTRELLA de Jacob, y se levantará cetro de Israel, y herirá las sienes de Moab, y destruirá a todos los hijos de Set, es justamente la estrella que los sabios de oriente vieron.

Lo cierto es que Dios movió el Universo y lo conmovió. Hizo que apareciera una estrella para dejar testimonio que este mundo y el universo enteró es gobernado por él. El Rey de la tierra lo es también del cielo.

 

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