El ayuno que Dios aprueba

Dice la Biblia en Mateo 6: 16-18

Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Introducción

El ayuno fue una enseñanza heredad del Antiguo Testamento. Desde hace muchos milenios, Dios le enseñó a sus hijos a ayunar, es decir a abstenerse de tomar alimentos por determinados días para consagrarse a la oración y la meditación de la palabra de Dios con la finalidad de acercarse más a Dios.

En las páginas de la Biblia encontramos a muchos hombres ayunando, pidiendo a Dios por su auxilio y ayuda. Desde Moisés hasta Daniel. David, Ester, Mardoqueo, muchos hombres buscaron el auxilio de Dios a través de este instrumento espiritual que se hizo desde un día hasta 40 días.

De hecho una de las fiestas judías llamada Yom Kipur o Día de la Expiación obligaba y obliga, aún hoy en día, un día de ayuno completo. Es decir el ayuno comienza a las 18:00 horas del día anterior y concluye a las 18: 00 horas de la celebración.

Cuando Jesús comenzó su ministerio los evangelista reseñan un ayuno de 40 días que hizo en el desierto, tras los cuales fue tentado por diablo. Es un hecho, entonces, que durante su ministerio la abstención de alimentos seguía siendo un ejercicio espiritual vigente y no fue derogado o abrogado.

Las palabras que dirige a los fariseos es para corregir una practica equivocada del ayuno revela su clara intención de recordarle a sus seguidores la importancia y pertinencia de esta actividad. El ayuno no fue derogado, al contrario fue mejorado para seguir prestando un gran servicio a quienes lo practican.

En las palabras que Jesús dirigió a los fariseos sobre el ayuno, uno no encuentra por más que le busque uno, ni siquiera una insinuación de que abstenerse de comer alimentos fuera desechado o cancelado, por el contrario lo encontramos perfeccionado para su mejor utilización.

El ayuno que Dios aprueba

A. Sin hipocresía
B. Sin enseñarlo a los hombres
C. En secreto para ser recompensados

La ayuda al prójimo necesitado, la oración y el ayuno recibieron por parte de Jesús una importante revisión para que los seguidores de Cristo tuvieran mucho cuidado de pregonar su bondad o espiritualidad. En estos tres temas, el Señor pidió que nadie mostrara su piedad ante los hombres, sino que lo hicieran en secreto ante el padre de las luces.

De las tres actividades, el ayuno es el que más “espectacularidad” despierta porque supone mucha disciplina y dedicación y proyecta una gran espiritualidad y consagración y por eso su corrección de parte del Señor ya no solo entre los fariseos y escribas, sino también entre sus seguidores.

A. Sin hipocresía

Jesús sabia que a pesar de que el ayuno era una actividad sumamente espiritual, los fariseos se habían encargado de convertirla también en una manera de lucirse de manera personal y que los había llevado a la hipocresía. La hipocresía era una actuación que alguien hacia para impresionar a otro.

Jesús pidió que sus discípulos se abstuvieran de caer en esa actitud tan dañina en la vida espiritual. Al ayunar, Cristo quería evitar a toda costa que sus seguidores se convirtieran en personas que buscaran reconocimiento de los demás y no la aprobación o misericordia de Dios.

La hipocresía daña mucho a quienes la practican porque se trata de un engaño que generalmente logra sorprender a las personas de buena fe, pero Dios la rechaza y la abomina porque es un intento de engañar a los demás porque a Dios es difícil sino es que imposible engañarlo.

Jesús les pide que no sean austeros. La mayoría de las versione traducen como “no pongan cara triste”

B. Sin enseñarlo a los hombres

El ayuno es una actividad muy santa y debe evitarse a toda costa enterar a la gente que están ayunado, para alcanzar los propósitos y las bendiciones que trae consigo dejar de comer para dedicarnos a la oración.

Los fariseos demudaban sus rostros para hacer ver a los demás que ayunaban. Por demudar entendemos que cambiaban su cara y la ponían de pesar y dolor, aunque en realidad lo único que querían era enseñar a los hombres que ellos si ayunaban.

C. En secreto para ser recompensados

Cristo dijo que los que si buscan en ayuno a Dios de manera adecuada recibirían su recompensa. Es obvio que estaba excluyendo a quienes buscaban la gloria de los hombres mas que de Dios.

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