El poder ilimitado de Cristo

Dice la Biblia en Mateo 10: 28

“Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.”

La persecución cristiana puede llegar a costar la vida de los creyentes. Así lo advirtió Jesús. Estremecen y sacuden estas palabras que Jesús dirigió a todos sus seguidores de todos los tiempos y las edades porque dejó en claro que la fe nos puede conducir al martirio como en efecto ha ocurrido a lo largo de la historia.

Por esos sus palabras están dirigidas a todos para re-direccionar nuestro natural temor no hacia quienes quitan la vida porque sólo eso pueden hacer. La capacidad de ellos solo daña nuestro cuerpo y nos priva de la vida. Nuestro temor, dice Jesús, debe estar dirigido hacia quien no solo puede destruir nuestro cuerpo, sino también nuestra alma en el infierno.

El conflicto que suscita el evangelio puede llevar a sus seguidores a perder la vida. Esa es una dolorosa verdad. Pero no tenemos porque admirarnos de ella. Cristo fue a la cruz por proclamar el evangelio. ¿Podemos esperar un fin distinto nosotros? Por supuesto que no, porque si con el árbol verde hicieron eso, qué no harán con nosotros.

Para alentarnos Cristo nos dice que no debemos atemorizarnos ante los que matan el cuerpo porque su poder es limitado. Este cuerpo al final de cuentas habrá de regresar al polvo. Cristo centra su verdadera preocupación en lo que contiene la envoltura, es decir lo que tenemos al interior de nuestra humanidad: nuestra alma.

Y allí es donde señala que sólo Él tiene el poder para reclamar nuestro cuerpo, pero también nuestra alma y arruinar a ambos al infierno. Es interesante notar que es Él y no el maligno el que tiene el dominio aún sobre el infierno. Por tanto nada debemos temer si es que somos dignos de morir por Él porque es una verdad que ese es un privilegio para unos cuantos.

Las amenazas, la persecución y en el último de los casos la muerte por causa de la fe deben aceptarse confiando en el Señor y recordando siempre que los hombres que procuran nuestro daño tienen un poder limitado. Nosotros estamos del lado del que tiene el poder no solo en esta vida, sino en la venidera, que es al final de cuentas, las más importante.

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