El regreso de Cristo nos demanda una mente despierta

Dice la Biblia en 2ª de Pedro 3: 1

“…despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento”.

El apóstol Pedro dedica el último capitulo de su segunda carta a hablar ampliamente del regreso de Cristo. Uno de los testigos presenciales del ministerio del Señor tenía una honda preocupación porque “el retraso” para algunos del retorno de Jesús era usado como instrumento para descalificar el evento que toda la cristiandad ha esperado y espera aún.

Habían pasado unos 50 años apenas y algunos “burladores” como los llama Simón Pedro ponían en entredicho la veracidad y autenticidad de la segunda venida de Cristo. Su argumento era que ya habían pasado muchos años y nada. A ellos les responde el apóstol y en su respuesta nos habla también a nosotros que creemos y esperamos ese suceso.

A nosotros nos pide que tengamos limpio entendimiento con respecto a ese importante evento que esperamos desde el día que creímos. La doctrina del regreso de Cristo la recordamos cada que celebramos la Cena del Señor porque anunciamos su muerte hasta que Él venga.

Algunas otras traducciones nos ayuda mucho para entender que era lo que quería compartir con nosotros el apóstol Pedro. La Nueva Traducción viviente traduce así este verso: “…he tratado de refrescarles la memoria y estimularlos a que sigan pensando sanamente.” La Nueva Versión Internacional lo hace así: “…he procurado refrescarles la memoria para que con una mente íntegra…”.

La Versión Dios Habla Hoy traduce este mismo texto así: “…he querido, con mis consejos, hacerlos pensar rectamente.” Y la Traducción al Lenguaje Actual dice: “…he querido darles consejos, para que puedan pensar correctamente.”

Por estas palabras comprendemos que la doctrina del retorno del Señor debe tomarse con una mente sana, íntegra, limpia y correcta y para ello se requiere refrescar la memoria para no olvidar o dejar de pensar en que un día nuestro Señor volverá a juzgar a los vivos y a los muertos.

La doctrina de la segunda venida de Cristo requiere tener presente siempre que todas las promesas de Dios se cumplen y si Él dijo que volverá, volverá. Porque durante sus días en la tierra dijo que moriría y murió, pero también dijo que resucitaría y resucitó. Sin duda alguna regresará porque también lo dijo.

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