Viven protegidos por ángeles lo que habitan con Dios y le aman

Salmos 91: 10-13

10 No te sobrevendrá mal,ni plaga tocará tu morada.11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. 12 En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra.13 Sobre el león y el áspid pisarás;hollarás al cachorro del león y al dragón.

Introducción

Dios promete a quienes viven con él y le aman una protección especial, frente al mal, la plaga, el león y su cachorro, el áspid y el dragón. Enemigos extraordinarios en la vida que puede arruinar y destrozar a los hijos de Dios y por eso el Señor ofrece auxilio y apoyo a su pueblo, a través de sus ángeles.

Es interesante notar que ante esta clase de circunstancias que se pueden presentar en la vida de los creyentes, el Señor promete enviar no un ángel, sino ángeles. Lo que nos permite entender dos cosas, en primer lugar su gran amor hacia cada uno de nosotros y en segundo lugar el tamaño o dimensión de la lucha.

Los ángeles son servidores de Dios. El los creó para ayuda a los creyentes. Tanto en el Nuevo Testamento encontramos siempre a estos seres haciendo esta labor porque de no ser por su intervención es más que seguro que nuestra vida o nuestro patrimonio habría sufrido ya muchos embates.

V. Vive protegido por ángeles

A. No le sobrevendrá mal alguno

B. No le tocará la plaga

C. Derrotará a sus enemigos

 

Síntesis

A. Vive protegido por ángeles

Los ángeles protegieron siempre y han protegido siempre a su pueblo. Tangible o intangiblemente, es decir, lo veamos o no lo veamos, Dios siempre ha resguardado a quienes son temerosos de él.  

La primera mención que encontramos de ellos es en el libro de Génesis y es precisamente para salvar a Lot de la destrucción de Sodoma y Gomorra, según leemos en el capítulo 19: 12-16. Y desde allí hasta el libro de Apocalipsis, los encontramos siempre haciendo obras de protección.

En Egipto cuidaron del pueblo de Dios y en la última plaga, la de la muerte de los primogénitos, protegieron a Israel de tal forma que el ángel de la muerte que fue enviado allí solo destruyó a los hijos de los egipcios quienes sufrieron en carne propia la desaparición física de sus hijos.

En el Nuevo Testamento encontramos un amplio trabajo de los ángeles para proteger a Jesús de la muerte cuando era niño. Mateo nos dice una y otra vez que fue un ángel el que le habló en sueños a José para indicarle que tenía que hacer para evitar las insolencias de Herodes.

También encontramos a los ángeles liberando a los apóstoles de la cárcel de manera sobrenatural. Y ni que decir de esos seres espirituales en relación con Cristo durante su ministerio terrenal. Estuvieron al final del ayuno de 40 días. Lo acompañaron en el huerto del Getsemaní y fue un ángel el que removió la piedra que tenía el cuerpo en la resurrección.

Es indudable que Dios utiliza a los ángeles para proteger a sus hijos. Según Hebreos 1: 14 los fieles de esta dispensación tiene siempre a su lado a un ángel para proteger su integridad.

A. No le sobrevendrá mal alguno

La gran lucha que se libra día a día es contra el mal. El mal personificado en lo malvados, los malhechores, los perversos y los impíos, pero también contra las huestes de maldad que nos revela el apóstol Pablo en sus carta del Nuevo Testamento y que hacen que los días se vuelvan malos.

A los que habitan con Dios y les ama, el salmo 91 dice que no deberán tener mal alguno, justo como Jesús nos dijo que oraramos en el Padre nuestro: “Líbranos del mal” y que a pesar de que entre el Salmo 91 y el Padre nuestro median alrededor de mil años, el problema de la maldad sigue latente.

Salmos 91: 11 dice: No te sobrevendrá mal, como una promesa para tener siempre confianza en Dios porque el único que puede evitar un embate como ese es Dios. Job y Pedro son los mejores ejemplos de cómo Dios nos guarda y preserva nuestra vida ante el ataque directo del mal.

Los ángeles del Señor entran en operación en esta circunstancia, porque definitivamente a falta de ellos el justo o el hombre temeroso de Dios perdería absolutamente esta lucha desigual.

B. No le tocará plaga

El salmista tiene en mente recordarle a sus lectores las plagas que sacudieron primero la tierra de Egipto. Las diez plagas en esa nación pagana antes de sacar a su pueblo es una demostración contundente que una plaga es la manifestación plena del dominio de Dios sobre su creación.

Su creación guarda un perfecto equilibrio y basta un pequeño desbalance para generar una plaga. Plaga entendida desde el punto de vista como flagelo, peste o enfermedades, así como destrucción por sobrepoblación de algunas especies como piojos, ranas, langostas, por citar algunos ejemplos.

Los judíos tenían también en mente lo sucedido en el trayecto entre la tierra de Egipto a Israel donde les sobrevinieron grandes mortandades como provocadas por codornices o serpientes.

Una plaga suele ser mortífera y Dios le promete a sus seguidores que le buscan y le aman que ellos serían librados de esa clase de circunstancias.

Es interesante notar que ante esta clase de sucesos Dios le promete a sus seguidores que enviará a sus ángeles para que los guarden en todos sus caminos. Y hace una promesa que nos ayuda a comprender la naturaleza de esta clase de situaciones que se han de vivir ante la maldad creciente de este mundo.

Nos llevarán en sus manos para que nuestro pie no tropiece en piedra. Es interesante notar que su intervención va más allá de solo luchar contra el mal, sino esas palabras nos dan a entender que nos ayudará a sortear esos días tomándonos directamente en sus manos para evitar que tropecemos.

Este fue el pasaje con el que el maligno quiso tentar a Jesús cuando después de 40 días y 40 noches de ayuno tuvo hambre y se le presentó para decirle que si era hijo de Dios que se arrojará de la parte más alta del templo, de todas maneras Dios enviaría a sus ángeles para que no cayera.

Evidentemente la intención del maligno era poner en tela de duda la naturaleza divina de Jesucristo y por eso el Señor le contestó que escrito está: “No tentarás al Señor tu Dios”. No tendría porque probar con ese texto que Dios estaba con él. Ni tendría porque provocar la presencia de Dios.

C. Derrotará a sus enemigos

Es tan importante la presencia de los ángeles a la hora de los conflictos espirituales que Dios le promete que derrotará al león y al cachorro del león y también al áspid y al dragón. Aunque parecen cuatro enemigos en realidad son dos. El león y la serpiente.

Y aunque en realidad parecen dos es uno. No debemos olvidar que tanto el león como la serpiente son símbolos del maligno. En Génesis leemos que fue la serpiente la que hizo posible la caída del hombre y en el Nuevo Testamento descubrimos que Pedro dice que “el diablo como león rugiente anda buscando a quien devorar.”

El salmista nos dice o nos advierte la clase de enemigo que tenemos enfrente. Es el mismo diablo manifestado en sus mas diversas formas. Como león, pero también como cachorro de león. Como serpiente, pero también como dragón. En este último caso es interesante notar que la versión Reina Valera 1960 utiliza la frase “dragón”.

Es obvio que el dragón es un ser mitológico. Pero su uso, al igual que el Leviatán en la Biblia, se debe al termino hebreo “tannin” de donde proviene. Ese mismo termino es utilizado cuando se traduce en Génesis 1: 21 como “monstruos marinos”.   

La intención del salmista es la de decirnos que Dios nos cuidará de todo ataque espiritual del maligno siempre y cuando hagamos de Dios nuestra habitación y le amemos.

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