Compañerismo cristiano

Dice la Biblia en 1ª Juan 1: 7 “pero si andamos en luz, como él esta en luz, tenemos comunión unos con otros.”

Una manifestación clara e inequívoca de que el creyente camina en luz o camina en la voluntad y conocimiento de Dios es que tiene comunión o compañerismo con otras personas que de igual modo caminan o andan en la luz que irradia la persona de Jesucristo a través de su Espíritu Santo.

El apóstol Juan escribe su primera carta pensando precisamente en consolidar las enseñanzas de Cristo. Fue precisamente este discípulo quien registró la oración de Cristo por sus seguidores y enfáticamente subrayó la unidad que requería la cristiandad para mostrar y demostrar que Dios estaba con ellos.

La iglesia tiene un diseño perfecto en el que es fundamental el “unos con otros”. No se concibe de otra manera el desarrollo espiritual de las personas. El progreso en la fe tiene como referente necesario y marcado la relación fraternal de los hijos de Dios. Su convivencia forma parte de su formación.

Juan le escribe a los creyentes de la primera generación de discípulos para decirles que si se vive en luz, como Cristo vive en la luz, la primera manifestación es que habrá comunión unos con otros. La ecuación espiritual es sencilla. Si alguien camina en relación con Cristo, también caminará junto con otros que hacen lo mismo.

Cuando alguien deja de recibir esa luz verdadera, entonces, su primera reacción o su primera actitud es la de alejarse de la comunión con sus hermanos en Cristo. Deja de tener relevancia para su vida la expresión “unos con otros” para centrarse justamente en él mismo.

En palabras sencillas la mejor manera de conocer nuestra condición espiritual es teniendo siempre una relación madura con nuestros hermanos que comparte no solo nuestra misma fe, sino a nuestro mismo Padre espiritual.

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