La mejor inversión: tesoros en el cielo

Dice la Biblia en Mateo 6: 19-21

No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Introducción

Jesús conoció bien las inclinaciones de los judíos cuando de dinero, riquezas y tesoros se trataba. Era bien conocido por el mundo entero la capacidad que los hebreos tenían a la hora de hacer negocios. De hecho los primeros bancos surgieron precisamente entre los israelitas.

El tema tuvo siempre un lugar especial en las enseñanzas de Cristo. Quiso el Señor convencer a sus seguidores sobre la necesidad de anteponer el reino de los cielos al dinero y dejó bien en claro que ante la disyuntiva de la vida espiritual o los bienes materiales siempre se privilegiara la vida espiritual.

En el Sermón de la montaña el tema fue abordado. Como siempre desde la perspectiva del reino de los cielos y las recomendaciones que el Señor manda constituyen el principio básico para saber que hacer a la hora de decir si sobre esta tierra fincamos toda nuestra riqueza u optamos por el reino de los cielos.

En el caso del dinero es un tema vital para el creyente porque el dinero domina, controla y muchas veces decide sobre la vida de las personas. En la vida solo hay dos caminos o vivimos haciendo dinero o vivimos para hacer riquezas en el reino de los cielos.

La mejor inversión: tesoros en el cielo

  1. Porque los terrenales se desvanecen y pueden ser robadas
  2. Porque son incorruptibles y son seguras
  3. Porque los tesoros dominan nuestra vida

Las palabras de Jesús registradas en estos versículos tienen como finalidad enseñarnos en que habremos de invertir nuestra vida. Algunos deciden y es muy respetable su decisión hacerse de riquezas. Jesús nos dice que hay una opción mejor y es precisamente la de hacer tesoros en el reino de los cielos.

Jesús le pide a sus seguidores aprender y comprender que las riquezas son dominantes. El dinero se puede convertir en un amo y es un amo implacable, exigente, que no da tregua y quienes se someten a sus exigencias terminan muy fatigados y cansados después de enriquecerse.

Porque las terrenales se desvanecen y pueden ser robadas

Jesús dice que las riquezas terrenales tienen dos graves problemas: 1. Se corrompen y 2. Pueden ser hurtadas por los ladrones. En otras, palabras son totalmente inciertas, es decir son inseguras. Hoy se puede ser multimillonario, pero mañana se pude estar mendigando en la calle.

La palabra “tesoro” procede del termino griego “teshauros”. Esa palabra es la que se usa en Mateo 2: 11 cuando dice que los sabios de oriente al encontrar a Jesús le ofrecieron “presentes” incienso, oro y mirra. Las riquezas son todas aquellas cosas que tiene valor para nosotros.

Jesús dice que las cosas valiosas o que tiene valor son los tesoros que podemos perseguir a lo largo de la vida. Algunos lo alcanzarán y otros no, pero casi todos lo seguirán intentando hasta lograrlo, aunque en ello se les vaya la vida y los mejores momentos de la existencia con la familia.

Solo que tienen un problema: se corrompen. La palabra corromper procede del griego “aphanizó”  que en Hechos 13:41 se traduce como desaparece. En Santiago 4: 14 se utiliza como “desvanece” y en Mateo 6:16 como “demudan” o “cambian”. Las riquezas hoy están, pero mañana se pueden desvanecer.

Además de que se corrompen, los tesoros terrenales pueden ser robados o hurtados por las personas. Por más que se cuiden siempre habrá ambiciosos y ladrones dispuestos a todo con tal de quedarse con las riquezas de otros. Ese solo hecho produce zozobra y un gran temor en quienes los poseen y la vida se hace imposible por cuidarlos.

Porque son incorruptibles y son seguros

Los tesoros en los cielos al contrario de los terrenales son incorruptibles y son seguros porque están instalados o están colocados en un lugar donde son cuidados y protegidos por Dios mismo. Las riquezas del cielo son completamente distintas no solo en su naturaleza, sino esencialmente en la forma en la que obtienen.

Mientras que las riquezas terrenales se obtiene reteniendo, las celestiales se obtienen dando. Es algo complejo y difícil de entender aceptar. “Más bienaventurado es dar que recibir”, dice el libro de Hechos 20:35. Ayudar al necesitado, auxiliar al enfermo, visitar al preso y alimentar al indigente es lo que hace riquezas en el cielo.

Allí nunca llegarán los ladrones y por supuesto no se desvanecerán porque están custodiadas por Dios mismo.

Porque dominan nuestra vida

Cristo dijo: “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”, para alertar a todos de lo dominante que resultan los tesoros. El dinero puede convertirse un dios para muchos. Eso lo veremos más ampliamente en Mateo 6: 24. Pero podemos adelantar que las riquezas pueden desaparecer la bondad en las personas.

La historia del joven rico es un claro ejemplo. Las frase es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de los cielos, es una seria advertencia de lo desastroso que puede resultar dejarse engañar y dominar por los bienes materiales en este mundo.

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