Cuidado especial de Dios

Dice la Biblia en Mateo 10: 29 “¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre.»

En medio de sus palabras dirigidas para hacer comprender a sus seguidores la naturaleza de la persecución, Jesús aprovecha para hacerles ver que a pesar de lo duro, triste y complicado que representa ser perseguidos por sus detractores deben mantener la confianza de que Dios sabe perfectamente lo que esta ocurriendo.

Y es que una de las más grandes mentiras que el enemigo de nuestras almas lanza contra los hijos de Dios en las horas amargas de la tribulación es que el Señor se ha olvidado de ellos, que los ha dejado a merced de sus adversarios para que hagan con ellos lo que quieran.

Y el ejemplo que usa Jesús para enseñarles esa verdad que consuela sus corazones es muy sencilla y a la mano. En Israel era común la compra-venta de aves. El valor de ellas, a diferencia de las ovejas, machos cabríos, bueyes y vacas, era sumamente bajo. A la gente le parecía de poco valor y por eso pagaban una “monedita” como traducen algunas versiones.

Sin embargo aún en esa condición para Dios las aves indefensas y en cautiverio no dejaban de tener importancia y ninguna de ellas moriría si no estaba dentro de la voluntad de Dios porque su soberanía domina completamente a toda su creación. Dios controla absolutamente todo lo que pasa en este mundo.

Justamente esa es la condición de los perseguidos. Su vida parece tener poco o nada de valor. Pero Dios jamás se olvida de ellos. Jamás los abandonará porque son el testimonio vivo de que la verdadera fe tiene enemigos. Los mismos enemigos que Cristo tuvo cuando camino en la tierra.

Las palabras de Cristo en este versículo sirven para recordarnos que somos valiosos para Dios. Aún cuando en medio de la persecución o tribulación parece que nuestra vida no tiene sentido. Si Él cuida de las aves cuanto más no ha de cuidar de sus hijos que por anunciar el evangelio y creer en la verdad divina son objeto de oprobio y maldad.

La protección divina siempre habrá de manifestarse. Me gusta como transcribe la Traducción al lenguaje actual este verso: “Dos pajaritos no valen más que una moneda. Sin embargo, ningún pajarito muere sin que Dios, el Padre de ustedes, lo permita.”

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: