Herodes: Un intento absurdo de luchar contra el Rey

Mateo 2: 7-8

Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.

Introducción

Los sabios de oriente estuvieron frente a Herodes y ambos conocieron del nacimiento de Cristo. Ellos por la estrella que vieron y Herodes por la información que recibió tanto de ellos como los principales sacerdotes y de los escribas. Todos tuvieron la información confirmada. Pero no todos reaccionaron igual al saber con exactitud sobre el suceso.

La reacción de los sabios de oriente fue la misma que tuvieron cuando vieron por primera vez la estrella. Lo que habían intuido y descubierto mientras se dedicaban a mirar el firmamento por fin se materializaba en esa pequeña ciudad llamada Belén. El Rey no había nacido en Jerusalén sino en esa pequeña villa a unos cuantos kilómetros de donde estaban.

Tal vez les llamó la atención que ningún judío estuviera celebrando ese hecho, pero le restaron importancia al saber que al final su viaje llegaba a su destino. Finalmente conocerían al Rey.

En contra parte, Herodes que supo también del nacimiento del Rey, no quiso y no pudo agregarse a ese grupo sabios. En lugar de eso, fingió interés. Trató de engañar a los sabios con un supuesto deseo de buscar al niño Jesús después de ellos y adorarlo, pero en realidad no tenía la menor intención de unirse a la celebración de la Navidad.

En este dialogo, Herodes se retrata perfectamente: un vival, un convenenciero, un ser lleno de mentira que al ver en peligro sus privilegios simuló perfectamente sentirse atraído por las noticias que ellos llevaban que logró engañarlos y de no haber sido por una revelación celestial ellos hubieran regresado a verlo para informarle de su exitoso viaje.

El aparente “éxito” de Herodes estaba basado justamente en ser un gran embaucador, un excelente farsante y un impostor que sabía pasar desapercibida de manera muy habilidosa sus mentiras. Herodes, orgulloso como era, pensó que podría luchar contra Dios. Herodes pensó que podía negar el nacimiento del Rey. Herodes pensó que podía ocultar la Navidad.

La historia de Herodes es la historia de esta humanidad que una y otra vez oculta, niega o desvía el interés esencial de la Navidad: Cristo el Rey de gloria para mostrarnos al Padre de las luces.

Herodes: Un intento absurdo de luchar contra el Rey

 

  1. Ocultó el nacimiento de Cristo
  2. Desvió la atención del nacimiento de Cristo
  3. Rechazó el nacimiento de Cristo

Síntesis

Herodes no podía compartir su poder con nadie. Era un verdadero autócrata. Un dictador que ejercía el poder sin importar la violencia que tenía que desplegar a la hora de defender su posición. Era un ser autoritario que no tenía escrúpulos a la hora de defender lo que pensaba era suyo y de nadie más.

Él no compartiría con nadie el gobierno de Israel y menos con un desconocido que había recién nacido, según los sabios de oriente con los que platicó. Y entonces decidió luchar contra él. Herodes comenzó un plan para derrotar al Rey. Se escucha absurdo, pero la necedad es así: se enfrasca en batallas perdidas.

  1. Ocultó el nacimiento de Cristo

Cuando supo donde nacería el Cristo la primera reacción que tuvo Herodes fue la de ocultar su nacimiento. Mateo nos relata que “llamo en secreto” a los sabios. Entendemos por esta expresión que cuando preguntó a los jefes de los sacerdotes y los escribas donde nacería el Cristo, estaban todos juntos.

Pero para que los hebreos no se desbordaran con la idea del nacimiento del Mesías, lo que le pareció mejor fue llamar a los que habían llegado a Jerusalén con la noticia y acordar con ellos de manera oculta. Herodes pensó que con esa táctica evitaría la manifestación gloriosa de Cristo.

Pero estaba totalmente equivocado. Era irreversible el plan de Dios. Se había cumplido el tiempo de Dios y había llegado la hora de la salvación de la humanidad y no había vuelta de hoja. Ningún poder humano podría ser capaz de detener o trastornar el proyecto divino que estaba en marcha.

Al tratar de esconder y ocultar la veracidad de las afirmaciones de los sabios de oriente, lo que en realidad estaba haciendo Herodes era demostrar que el hombre que rechaza a Cristo luchará con todos sus medios humanos para tapar o encubrir las verdades de Dios, como si de esa manera el conocimiento de Dios quedará encubierto.

Los judíos no supieron que el Mesías había nacido porque así lo decidió Herodes, pero tiempo después la historia se supo y se conoció porque hay muy pocas cosas que se pueden ocultar por mucho tiempo, pero no para siempre.

2. Desvió la atención del nacimiento de Cristo

Herodes indagó. Es interesante esta palabra porque implica un ejercicio mental disciplinado para descubrir una verdad. Pero además lo hizo diligentemente, es decir puso todo el empeño por saber que era lo que los sabios de oriente habían visto y que era lo que los movía o había movido para llegar hasta Jerusalén.

La frase “indagó diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella” nos dice o nos permite saber donde en realidad estaba el interés de Herodes. A él no le interesaba saber sobre el Rey. A él le interesaba todo sobre la estrella que habían visto los sabios de oriente porque así empezó a hacer sus cálculos para saber cuando había nacido Jesús.

La actitud de Herodes es parecida a la de muchos en esta temporada en que se pierde con facilidad el verdadero enfoque de la Navidad para centrarse o enfocarse en cuestiones u otras cosas que en ocasiones son totalmente contrarias a lo que la Navidad quiere enseñarnos.

El egoísmo y el centrarse en uno mismo es lo que provoca que el nacimiento de Cristo se pierda de vista. Herodes se preocupó y ocupó en la estrella no en el mensaje que la estrella traía para la humanidad. Cuando una persona pierde la perspectiva del significado real de la navidad se acerca un poco más a Herodes que a los sabios de oriente.

Y sí, allí si puso todo su interés. Toda su atención. Todo su esfuerzo. Porque temía perder sus privilegios. ¡Claro que se puede tener atención en algo! Siempre y cuando tenga relevancia para nosotros.

3. Rechazó el nacimiento de Cristo

Herodes nunca tuvo entre sus planes acudir a Belén. Por eso le pidió a los sabios que habían llegado a Jerusalén que se adelantarán a ese lugar y él llegaría posteriormente. Ni la vehemencia con la que los visitantes le compartieron sus descubrimientos del cosmos, ni su larga jornada desde su lugar de origen conmovieron a Herodes.

Las personas pueden estar ante la evidencia clara y contundente de la veracidad de de una manifestación divina y rechazarla. Así actuó Herodes y fue un poco más allá porque a sabiendas de que lo que le dijeron esos hombres de buena fe fue incapaz de dejar su orgullo y altivez para reconocer a Cristo.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: