Los santos inocentes

Dice la Biblia en Mateo 2: 17-18 “Entonces se cumplió lo que fue dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: Voz fue oída en Ramá,grande lamentación, lloro y gemido;Raquel que llora a sus hijos,y no quiso ser consolada, porque perecieron.

El 28 de diciembre en México se celebra el día de los Santos Inocentes que recuerda a los niños que el rey Herodes ordenó matar al verse burlado por los sabios de oriente que debieron haber regresado a rendirle un informe sobre el Rey de los judíos que había nacido y que a ellos los había movilizado desde tierras lejanas. No lo hicieron y Herodes mató niños.

La celebración de origen católico se ha convertido en un día para hacer bromas y jugar con la “inocencia” de las personas, pero en realidad el suceso ocurrido hace casi más de dos mil años plantea para los creyentes una verdad más profunda porque Mateo lo cita como el cumplimiento de una profecía que Jeremías hace, pero que se remonta muchos siglos antes.

Raquel, la esposa principal de Jacob, murió justamente en inmediaciones de Belén. Para cuando ella falleció los patriarcas ya tenían un cementerio familiar. La cueva de Macpela, que significa “duplicada” o “doblada” o “doble” o “de dos en dos”, contenía los restos de Abraham y Sara, Isaac y Rebeca y correspondía a Raquel ser enterrada allí, como posteriormente lo fue Jacob.

Sin embargo, Raquel murió cerca de Belén y allí fue enterrada. Antes de morir Jacob que vivía en Egipto le pide a José que no lo deje enterrado en Egipto y le recuerda que su madre, porque Raquel era madre de José, no fue enterrada en Macpela porque su memoria serviría para consolar a decenas de madres que siglos después llorarían por sus hijos.

Y es que Raquel, que en un principio no podía tener hijos, murió justamente después de dar a luz a Benjamín. No hay dolor más grande que ver nacer a tu hijo y morir en ese mismo instante sin saber que será de él. Y por eso Raquel es el ejemplo más acabado del dolor familiar en la vida.

La profecía de Jeremías que cita Mateo para explicar lo ocurrido en Belén con el genocidio de Herodes y con el gran dolor causado a decenas de familias sirvió para consolar el corazón de los judíos y nos sirve a nosotros para recordar que el sufrimiento y la tribulación forman parte del camino cristiano y que siempre tendremos referentes de personas que mantuvieron su fe a pesar de la gran aflicción que tuvieron en su vida.

La sepultura de Raquel en Belén y no en Macpela nos recuerda que Dios siempre nos señala hombres y mujeres que sufrieron mucho más que nosotros y su memoria nos sirve para tomar ánimo y seguir este camino. Pero sobre todo que siempre contaremos con nuestro Dios para consolarnos.

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