Previsión y diligencia

Dice la Biblia en Eclesiastés 11: 6

“Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tu mano; porque nos sabes cuál es la mejor, si esto o aquello, o si lo uno y lo otro es igualmente bueno.”

La versión Dios Habla Hoy traduce este verso así: “Siembra tu semilla por la mañana, y por tarde siémbrala también, porque nunca se sabe que va a resultar mejor, si la primera siembra o la segunda, o si las dos prosperarán.” Con ello comprendemos mejor la intención del autor del texto.

Salomón quiere enseñarnos dos de las virtudes más indispensables en esta vida: la previsión y la diligencia que son parientas muy cercanas de la prudencia. Un hombre cauteloso es una persona que tiene más de una opción ante una dificultad; no se casa con una sola idea; no pone todas sus manzanas en una sola canasta, sino que siempre tiene plan “a” o un plan “b”.

El ejemplo que utiliza es muy claro. Si un campesino ponía toda su esperanza en una sola semilla sembrada por la mañana podía entrar en dificultades porque una sequía o una plaga o cualquier eventualidad podría afectar la cosecha. En cambio si hacia otra siembra por la tarde cabía la posibilidad de que ésta si se cosechará.

Pero el éxito sería todavía mayor si ambas semillas plantadas produjeran sendas cosechas. El hombre previsor y diligente se haría de una riqueza y prosperidad debido a que tuvo la capacidad de adelantarse a un posible siniestro de su primera siembra.

La enseñanza que Salomón nos comparte es muy aleccionadora: debemos ser cautelosos, pero también debemos esforzarnos. Nunca debemos quedarnos con una sola opción, siempre debemos tener una alternativa planeada o visualizada en caso de que fracase nuestra primera propuesta, aunque implique un doble trabajo.

En mercadotecnia esto se podría denominar “diversificación del producto” o en términos todavía más coloquiales “no poner todos los huevos en una misma canasta”.

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