Extendiéndonos hacía adelante

Dice la Biblia en Filipenses 3: 13

“Hermanos yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está adelante.”

El apóstol Pablo fue incansable servidor de Cristo. Fue un predicador, maestro, misionero, evangelista, escritor y artesano creador de tiendas. Recorrió el imperio romano compartiendo las buenas nuevas del evangelio de Cristo como meta de su vida y al final pudo decir he peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.

La agenda de Pablo siempre estuvo llena. Lo mismo en Jerusalén que en Roma. Las ciudades más importes del imperio le fueron familiares. Éfeso, Corinto, Filipos, Colosas, Atenas por mencionar algunas. Estuvo en esos lugares con objetivos muy claros y propósitos bien definidos.

Más de cuarenta años de creyente y toda una vida dedicada al estudio de la Escritura, una parte bajo la disciplina estricta de Gamaliel, el venerado maestro de los fariseos y luego bajo la iluminación del Espíritu Santo. Para mantener esta constancia Pablo nos dice que hacía dos dos cosas: 1. Olvidaba lo que dejaba atrás y 2. Se extendía hacia delante.

Para alcanzar sus metas Pablo olvidaba el pasado. No vivía de viejas glorias, rechazaba vivir anclado en un pasado que para él fue tormentoso: nunca olvidó que él había estado presente y había participado en la muerte de Esteban, el diácono y primer mártir de la iglesia cristiana. El pasado para él quedó en el olvido.

El apóstol miraba hacía adelante. Se concentraba en el presente y el futuro. Dedicaba su esfuerzo y su vigor a lo que venía adelante porque en realidad eso es con lo que contaba. Al pasado no podía volver porque allí nada había que hacer. En cambio en el presente y futuro podía obrar para Dios y alcanzar propósitos y objetivos.

El autor más prolífico del Nuevo Testamento nos enseña una de sus grandes virtudes: deshacerse del pasado y trabajar con su presente y su futuro para lograr la metas en la vida tanto personales como espirituales.

A la hora de planear que hacer con nuestra vida siempre será bueno apoyarnos en esta manera de vivir la existencia. Nos garantiza trabajar con lo que tenemos y dejar a un lado lo que ya no existe.

 

 

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