Pensamientos de paz

Dice la Biblia en Jeremías 29: 11

“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice el Señor, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.”

Con estas palabras el profeta Jeremías alentó a los judíos que se encontraban cautivos en Babilonia a quienes escribió una carta para pedirles que construyeran un patrimonio en ese lugar, que se multiplicaran casando a sus hijos, que procuraran la paz de esa ciudad y sobre todo les anunció que el cautiverio babilónico no sería para siempre; duraría 70 años.

El profeta Jeremías que había decidido permanecer en Jerusalén cuando Nabucodonosor le dio a escoger entre el cautiverio y la desolación de la ciudad de Jerusalén, le pide a sus lectores y paisanos que no crean a aquellos falsos profetas que les anuncian que el exilio en las lejanas tierras de Mesopotamia duraría muy poco.

Y justamente uno de los mensajes más conmovedores de esa epístola es el verso que hoy meditamos. Jeremías les dice a los hebreos expulsados de Israel que a pesar de la iniquidad con la que se comportaron Dios sigue teniéndolos en su mente y en su corazón. Que la disciplina que han recibido tiene como finalidad restaurarlos.

No quedarán para siempre en esa condición de expatriados. Dios tiene un plan perfecto para ellos. Un plan que solo incluye paz y de ningún modo mal. Ellos recibirán el fin que desean y lo que ellos más deseaban era regresar a su tierra. Eso ocurriría justamente siete décadas después de escrita la carta.

Y justamente después de setenta años en Babilonia los judíos retornaron a su tierra luego de la caída del imperio babilónico y no regresaron con las manos vacías porque hicieron su patrimonio y retornaron con familia. Dios cumplió cabalmente con lo que les prometió y encabezados por Esdras, Nehemías y Zorobabel volvieron a casa.

Los pensamientos de paz de parte de Dios para con su pueblo se materializaron en su restauración, a pesar de que su conducta no fue precisamente la más adecuada, pero gracias a la bondad inmerecida de Dios de nueva cuenta pisaron la tierra que Dios había prometido a sus padres que les daría.

Los pensamientos de paz que Dios tiene para sus hijos tienen esa bendita virtud. Procuran nuestro bien. Buscan lo mejor para nosotros y a pesar de la situación en la que nos encontremos Dios siempre encuentra un rescoldo por donde sacarnos a bendición y bienestar.

Benditos pensamientos de paz del Señor. Gracias infinitas por sus acciones a favor del descanso de nuestra almas.

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