Dedicarle a Dios un día para reconocer sus obras

Dice la Biblia en Salmos 92: 4-5

4 Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras; en las obras de tus manos me gozo. 5 !Cuán grandes son tus obras, oh Jehová! Muy profundos son tus pensamientos.

Introducción

El descanso o día de reposo no debía convertirse en un aburrido o monótono tiempo. El salmista encontró en la contemplación de la creación de Dios un motivo de alegría, además descubrió que lo hecho por la mano de Dios era motivo suficiente para sentirse contento y en consecuencia al dedicarle un día completo al Señor el regocijo debe acompañarnos.

En estos dos breves versículos el autor del salmo nos conduce a uno de los ejercicios espirituales más necesarios en la vida del creyente: contemplar todo lo que Dios hizo con sus manos y meditar profundamente en su grandeza al descubrir que el mundo fue diseñado por una mente suprema.

Pero, ¿cómo llegar a este nivel de meditación?, ¿cómo encontrar alegría y gozo al dirigir nuestra mirada a todo lo creado?, ¿cómo llegó el salmista a esta conclusión?, ¿qué vio para decir lo que dijo?, ¿cuánto tiempo le dedicó a la observación para descubrir esta inmensa alegría?

Estas preguntas son fáciles de contestar si comprendemos que dedicarle un día completo a Dios sin atender nada más que su palabra y su creación nos puede llevar a las mismas observaciones del salmista. Sin nada que lo interrumpa, sin nada que le impida concentrarse y sin nadie que lo entretenga es posible llegar a esa clase de observaciones.

El día de reposo, según se desprende de este salmo, fue constituido para que el hombre pudiera contemplar a cabalidad la obra de Dios. En la creación el hombre puede encontrar a Dios si así se lo dispone. Quiero citar aquí a Pablo que dice:

“Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.” Romanos 1: 20.

El rey David escribió lo siguiente a la hora que se puso a contemplar la creación:

“Cuando veo los cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tu formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?” Salmos 8: 3-4.

Dedicarle a Dios un día para reconocer sus obras

A. Con alegría
B. Que son grandes
C. Porque sus pensamientos son muy profundos

A. Con alegría

El día de reposo fue diseñado para disfrutarse. Ese es un principio básico de todo lo que Dios hizo. El día que se debía dedicar al Señor era un día de celebración y festejo. Era compartir con él la alegría que sintió cuando terminó toda su obra realizada por seis días y el séptimo día reposo.

Asumir que el shabat es una carga insoportable es el primer gran error con el que se puede acudir a la cita con el Señor. El diseño del día de descanso tiene como fundamento el júbilo porque todo lo que se hace con alegría tiene la virtud de convertirse en algo que aunque sea pesado o complicado finalmente se disfruta.

Dios nos da alegría y nosotros debemos corresponder disfrutando lo que Dios nos ha otorgado. La alegría es una decisión de nosotros. Nos toca a nosotros decidir si estamos contentos o no. Es interesante notar que la expresión “samach” que la versión Reina Valera traduce como alegría denota no cualquier clase de gozo, sino júbilo desbordado.

Esa misma expresión la ocupa el libro de Levítico 23: 40 para señalar la actitud con la que debían de celebrar la fiesta de los tabernáculos. La frase “se regocijarán delante del Señor” implica que se trata de una alegría genuina y no fingida. Además la expresión “samach” esta acompañada de la expresión hebrea “ranan” que significa exaltarse por alegría.

B. Que son grandes

Me gusta con traduce la versión la Biblia de Torres Amat estos dos versos: “Pues con tus obras me recreas, Señor, ante la hazaña de tus manos grito: ¡Que grandes son tus obras, oh Señor, que hondos son tus designios!”. El salmista está verdaderamente conmovido por lo que Dios ha hecho.

Al acercarnos a la creación de Dios; a su obra siempre se respira este mismo sentimiento: “¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría; la tierra está de tus beneficios. He allí el grande y anchuroso mar, en donde se mueven seres innumerables, seres pequeños y grandes.”

La palabra hebrea para grande es “gadal” para referirse no solo al tamaño de algo, sino también para señalar algo que es poderoso para ser magnificado.

Las obras de Dios no son solo una referencia a su creación, sino a todo lo que hace Dios para con el hombre. Los beneficios que recibe del Creador son repasados justamente durante el día de descanso. Las acciones favorables de Dios para con su pueblo son repasadas durante el día que se dedica a Dios.

C. Porque sus pensamientos son muy profundos

El salmo 92: 5 dice: ¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová! Muy profundos son tus pensamientos. La creación de Dios es una manifestación de lo que hay en la mente del Señor. Las obras de Dios son una expresión de lo que hay en la mente de Dios. Es un antropomorfismo porque en realidad Dios es espíritu y no tiene mente.

Pero sirve para la comprensión de esta enorme verdad. Los pensamientos de Dios son profundos. La palabra hebrea para “pensamientos” es “machashabah” y se utiliza para referirse a expresiones como “planes” y “propósitos”. En Levítico 31: 4 la palabra se traduce como “inventar”. Dios no solo crea, también inventa.

Cuando un hombre se dedica con alegría a mirar u observar las obras de Dios solo puede caer rendido ante una mente maestra. Una mente que diseñó de manera perfecta la tierra y los cielos y que puso en el universo miles de estrellas, a todas las cuales llama por su nombre.

David escribe al respecto lo siguiente: “¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos! Si los enumero, se multiplican más que la arena; despierto, y aún estoy contigo.” Salmos 139: 17-18.

El día de descanso fue establecido para que los hijos de Dios se dieran tiempo para contemplar y disfrutar todo lo que Dios hizo en seis días. El séptimo día fue diseñado para alegrarnos por todo lo que Dios hizo.

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