Amor a la palabra de Dios

Dice la Biblia en Salmos 119: 140 “Sumamente pura es tu palabra, y la ama tu siervo.”

El salmista ama la palabra de Dios porque es pura. Es una afirmación sumamente interesante porque revela o refleja una de las razones por las que la Escritura puede tener tanta preponderancia o importancia en nuestra vida, pero ¿qué quiere decir o que qué se puede entender por la pureza de la Biblia?

En los salmos encontramos en dos ocasiones la idea de la palabra de Dios pura. En el salmo 12: 6 encontramos: “Las palabras del Señor son palabras limpias, como plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces.” Y en el salmo 19: 8 “…El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.”

La palabra limpia o pura es una expresión que se utilizaba entre los hebreos para referirse a la pureza de metales como el oro, la plata y el bronce. Para la elaboración de joyas con esos materiales era y es indispensable su pureza y para ello requerían ponerla a fuego y de esa forma obtener metales de calidad. El proceso de pasar por fuego se convirtió en sinónimo de prueba.

Por eso versiones como la Nueva Traducción Viviente traducen el texto de la siguiente manera: “Tus promesas fueron sometidas a una prueba rigurosa, por eso las amo.” La Nueva Versión Internacional lo hace así: Tus promesas han superado muchas pruebas, por eso tu siervo las ama.

La pureza de la Escritura radica precisamente en que ha soportado toda clase de denostaciones, ataques, descalificaciones por toda clase de hombres que se han mofado de ella, que han hecho escarnio de su contenido, que se han burlado de sus principios y ordenanzas, pero allí se mantiene incólume.

Sus promesas han resistido todo clase de oposición. Le prometió a Abraham que le daría una tierra para su descendencia y allí está Israel en la patria que hace miles de años Dios le prometió a su patriarca. Prometió a Adán y Eva un salvador y lo envió hace dos mil años en la persona de Jesucristo.

Cómo no amar entonces la palabra de Dios si cada promesa y cada compromiso divino se ha cumplido a cabalidad. Prometió llevarnos al cielo y lo hará. Amemos la palabra de Dios, busquémosla, apreciémosla y pongámosla por obra.

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