Confesar a Cristo

Dice la Biblia en Mateo 10: 32

“A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.”

Para comprender este texto es indispensable el contexto. Jesús esta haciendo esta promesa a los que a pesar de la persecución de la que son objeto mantienen su fe sin modificación alguna, a pesar de lo duro o difícil que implica conservar sus creencias en medio de la oposición.

Esteban es el mejor ejemplo de este versículo. El capítulo siete del libro de los Hechos nos presenta a este varón defendiendo su fe de una manera formidable. Su argumentación sobre el cumplimiento de las promesas mesiánicas en Cristo fue impecable que ni los fariseos, ni los escribas o maestros de la ley pudieron refutarlo.

Y como respuesta lo único que atinaron a hacer fue acusarlo falsamente de blasfemia para asesinarlo mediante lapidación en Jerusalén. En medio de su martirio Esteban, quien podía retractarse, pero no lo hizo, solo alzó los ojos al cielo para pedir perdón por sus victimarios y reafirmar lo que siempre supo: Veo al Hijo del Hombre a la diestra de Dios.

Confesar a Cristo implica, entonces, mantener nuestra fe a pesar de la presión que ejercen sobre nosotros otros para que renunciemos a lo que hemos creído. Dicha presión va desde amenazas vedadas, pasando por la persecución, hasta la muerte con tal de que nos alejemos del Señor.

Cristo promete a quienes se mantengan firmes a la hora de la prueba que él le hará un reconocimiento ante el Padre que está en los cielos de su congruencia y su lealtad, pero sobre todo de su valor y sacrificio ante todos aquellos que se opusieron a sus convicciones cristianas.

No es un simple reconocimiento, sino un homenaje a la entrega sin condiciones de quienes ni la persecución o la muerte los doblegó. Un premio a quienes ni la tribulación, ni la angustia, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada fueron suficientes para separarlos del amor de Cristo como dice Pablo.

A ellos se les presentará ante el Padre como los grandes vencedores. Se sobrepusieron a la persecución y eso merece siempre un reconocimiento.

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