Los malvados no le dedica un día al Señor

Dice la Biblia en el Salmo 92: 6-9

El hombre necio no sabe, y el insensato no entiende esto. Cuando brotan los impíos como la hierba, y florecen todos los que hacen iniquidad, es para ser destruidos eternamente. Mas tú, Jehová, para siempre eres Altísimo. Porque he aquí tus enemigos, oh Jehová, porque he aquí, perecerán tus enemigos; serán esparcidos todos los que hacen maldad.

Introducción

El salmo 92 fue escrito para usarse el día de reposo. La mención de los necios, los insensatos, los que hacen iniquidad y los enemigos del Señor es en estricta referencia a que ellos no se ocupan ni preocupan de entregarle un día a la semana de su vida al Creador por su naturaleza inclinada a la maldad.

El salmista los cita siguiendo una vieja tradición judía que dice que ante un justo siempre debe aparecer un malvado. Frente a Jacob el patriarca de Israel siempre aparece Esaú, el profano. Frente a la piedad de Mardoqueo aparece el malvado Amán y frente a Abel el piadoso aparece Caín, el homicida. Y así siempre.

Así es como debemos entender la mención de los malvados en esta oración dedicada a recordar el compromiso que los judíos tenían con su Creador. Los más piadosos y justos estaban llamados a entregarle cada semana un día al Señor y debían saber que quienes lo omitían o no lo hacían formaban parte de los malignos.

Los malvados no le dedican un día al Señor

I. Por ignorancia y por incomprensión
II. Aunque aparente que viven bien serán destruidos
III. Serán esparcidos porque son enemigos del Señor

Insertar a los malvados en este salmo tiene como única finalidad contrastarlos con los justos, precisamente en lo relacionado con el día de reposo. Ellos no guardan un día para el Señor. Ellos no reconocen las obras del Señor y mucho menos tienen la actitud correcta para con el Señor.

De ningún modo ellos tienen la bendición de cantar salmos al nombre del Señor y mucho menos de anunciar por la mañana la misericordia del Señor ni tampoco de anunciar su fidelidad cada día porque ellos en realidad son los enemigos del Señor que se oponen a la alabanza al Creador.

I. Por ignorancia y por incomprensión

Con respecto al día de descanso los impíos o injustos tienen dos graves problemas: 1. No saben o ignoran y 2. No entiende o no comprende. La diferencia entre ambas expresiones es interesante porque al referirse a la primera condición de quien no guarda el séptimo día encontramos que se refiere al necio.

Pero la palabra necio que usa aquí el texto procede del hebreo “baar” que se traduce literalmente como un “hombre brutal”. Otro sentido de la expresión es un hombre bruto por eso algunas versiones lo traducen como estúpido o tonto. Esta clase de personas ignoran completamente el significado del día de reposo.

La palabra saber procede la raíz hebrea “yada” que se traduce también como “distinguir”, “percibir” y “descubrir”. La palabra tiene la idea de algo que se aprende por experiencia, es decir algo que se aprende por hacerlo. El necio no ha aprendido a guardar el día sábado porque nunca lo ha hecho.

Es un ignorante que no puede distinguir entre los demás días y el día de descanso. Su condición es lamentable porque no sabe.

En el siguiente escalón o en el siguiente nivel se encuentra el insensato. El insensato si sabe que hay un día para dedicárselo al Señor, pero le resulta más que complicado comprenderlo porque le resulta sencillamente inexplicable. La palabra que se usa para la expresión “insensato” procede de la raíz hebrea “kesil”.

Esa palabra se usa para referirse a alguien que “detesta el conocimiento”. Es decir alguien que por supuesto que sabe algo, pero opta por no hacerlo o por ignorarlo porque no le merece ningún interés. Esta clase de personas sabe que hay un día para el Señor pero ellos lo aborrecen.

II. Aunque aparente que viven bien serán destruidos

El verso siete de este salmo dice así: “Cuando brotan los impíos como la hierba, y florecen todos los que hacen iniquidad, es pera ser destruidos eternamente.” Los impíos que no guardan el sagrado día de descanso son comparados con la hierba porque se reproducen por doquier y por las flores porque parece que la va muy bien.

A los impíos parece que todo les va bien a pesar de que no dedican un día a la semana para encontrarse con su Creador. El salmista no ignora que este es uno de los grandes argumentos con el que el maligno atosiga a quienes dedican un día completo al Señor: “a los impíos que no guardan el shabat les va mejor que a ustedes”, injurian.

Pero ese es un espejismo que el salmo corrige. A los impíos o a los injustos no les puede ir mejor que a quien obedece al Señor. En realidad si se multiplican y florecen o prosperan, pero su destino es la destrucción. Y tiene que ser así porque ellos jamás pueden estar por encima del Señor que es Altísimo para siempre.

La introducción o al insertar el verso ocho que dice: “Mas tu, Jehová, para siempre eres Altísimo”, tiene como finalidad justificar lo que ha de ocurrirle a los impíos: serán destruidos para siempre que no significa otra cosa que serán condenados para siempre.

III. Serán esparcidos porque son enemigos del Señor

Los injustos son llamados enemigos de Dios. A lo largo de la Escritura uno de los términos más usuales para referirse a los que se oponen a Dios es llamarlos “enemigos” para representarlos cabalmente frente a Dios. No son personas desobediente, sino enemigos. La expresión “enemigos” tiene una connotación de guerra.

Los malvados no son adversarios de Dios. No, son sus enemigos porque pelean contra él. Dios ha establecido un día para que su pueblo se reúna con Él, pero los malhechores se oponen vigorosamente.

Por eso, el Señor dice que serán esparcidos. La palabra esparcidos tiene el sentido de alguien que desaparece o que perecen. Es el mismo sentido que tiene todo el salmo con respecto a los malvados: serán destruidos.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: