La suegra de Pedro

Dice la Biblia en Marcos 1: 30

“Y la suegra de Simón estaba acostada con fiebre; y enseguida le hablaron de ella.”

El único apóstol de los doce que tuvo Jesús del que conocemos un poco más de su vida familiar es Pedro o Simón Pedro. Sabemos que su hermano que también fue apóstol se llamaba Andrés. El padre de ambos era Jonás. Por el apóstol Pablo sabemos que era casado y que su mujer lo acompañaba en sus viajes misioneros.

Interesantemente tres de los cuatro evangelistas agregan un dato más sobre la vida íntima de Simón Pedro: tenía suegra y ésta fue sanada por Cristo cuando Pedro llevó al Señor a su casa y una vez sanada les sirvió durante su breve estancia en el hogar del discípulo cuyo nombre era Simón, pero el Señor le dijo que sería llamado Pedro. La palabra significa piedra.

El hecho de que su suegra estuviera en su casa y no con su esposo tiene muy variadas hipótesis: 1. Estaba enferma y su hija, que era esposa de Pedro, la cuidaba. 2. No tenía más hijos. 3. Era viuda y su esposo no podía responder por ella. Como sea el hecho es que estaba en casa de su yerno.

Es de imaginarnos la enorme alegría que experimentó la consorte del apóstol cuando vio de pie a su mamá. La intensa fiebre que la aquejaba desapareció de un momento a otro cuando Cristo la tomó de la mano y la levantó. Fue un milagro que dejó perplejos a todos los que estaba en casa de ese matrimonio.

El trato afable que le dispenso Pedro a su suegra nos sirve para meditar hoy sobre una de las relaciones más complicadas, por lo menos en México, en la vida matrimonial: los suegros. El hecho de encontrar a su suegra enferma en casa nos habla de la compasión que Pedro sentía por la mamá de su esposa.

Pedro nos enseña uno de los principios que Jesús recalcó y que le llamó la regla de oro: “De la manera que quieran que los hombres los traten, así trátenlos también ustedes”. Pedro trató a su suegra como él mismo quería que a él lo tratarán cuando le tocara ser suegro en la vida. Es una ley infalible e inevitable: lo que siembras eso cosechas.

Los suegros forman parte de la vida matrimonial. El trato que les dispensemos será muy importante para que la vida de pareja sea menos complicada. El respeto por delante y siempre la compasión hacia ellos hablarán siempre de nuestro encuentro real y verdadero con Jesucristo como ocurrió con Pedro.

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