Deja que Dios gobierne tu vida para que supla tus necesidades

Dice la Biblia en Mateo 6: 33-34

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

Introducción

El reino de los cielos es el mensaje central del evangelio de Mateo. Esa frase aparece en el primer evangelio del Nuevo Testamento unas 33 veces. A veces Mateo emplea la frase “el reino de Dios”. En el resto de la Escritura el término más usual es el reino de Dios o el reino de Cristo.

Para comprender el pasaje que hoy estudiaremos es indispensable un concepto del reino de los cielos. Uno posible puede ser: el gobierno de Cristo en la vida de los creyentes. Otro puede ser: el abandono del reino de las tinieblas que supone este mundo y la entrada en un domino espiritual donde Cristo reina.

Los judíos esperaban y esperan un reino terrenal. Cristo presentó un reino distinto a ese concepto porque enseñó sobre el reino de los cielos. Un reino que se hizo presente en cuanto el comenzó su ministerio y que no tendrá fin hasta que el vuelva. Su reino es absolutamente espiritual. El es el Rey y sus seguidores sus súbditos.

El reino de los cielos puede entenderse como un modelo de vida que demanda cierta conducta, exige un compromiso real y verdadero con Jesús y sobre todo requiere un sometimiento total a los mandamientos de Cristo porque su naturaleza es celestial y no mundana.

Las primeras palabras tanto de Juan El Bautista como de Cristo fue para anunciar que ese reino había llegado. Mt. 3:2 y 4: 17. Y en la bienaventuranza por padecer persecución queda claro que ese reino no es a futuro sino una realidad presente en la vida de quienes le dan cabida en su existencia. Mt. 5: 10.

En Mateo 5: 20 encontramos que Dios se reserva el derecho de admisión a ese reino. En ese texto dijo: “…si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.” En Mt. 19: 23 dijo que un rico difícilmente entrará en ese reino que él proclama.

En sentido opuesto los niños son herederos naturales de ese reino de los cielos por su inocencia y sentido de solidaridad, amor y compasión por todo el que sufre. Mateo 19: 13-15. Por esos si los discípulos se hacen como niños entrarán en ese reino. Mt. 18: 3.

Cuando envió a sus discípulos a predicar les dijo que habrían de predicar el reino de los cielos. Mt. 10: 7. Un reino que exigía y demanda mucha fortaleza para vivirlo y presentarlo y puso como ejemplo a Juan El Bautista. Mt. 11: 11-12. Pero que siempre triunfaría sobre el reino de las tinieblas. Mt. 12:28. Por eso debemos orar que “venga su reino”. Mt. 6: 10.

Su naturaleza lo encontramos explicado en las parábolas. Mt. 13. Pedro recibió las llaves de ese reino de los cielos. Mt. 16:19. Pero se refería al reino en esta tierra y aquí hay que hacer una distinción entre el reino de los cielos y el reino eterno que habrá de traer Cristo a su retorno. En Mt. 16: 28.

Mateo 25: 1 dice: “Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando…”. Y luego en Mateo 25:14 dice: “El reino de los cielos es como un hombre que…” en una clara distinción entre lo que es el reino y lo que será. El reino que vivimos en esta vida como creyentes es solo un ensayo para el reino que hemos de disfrutar cuando venga.

Deja que Dios gobierne tu vida para que supla tus necesidades

I. Buscando en primer lugar su reino
II. Buscando prioritariamente una vida piadosa
III. Porque cada día tiene su propio mal

Cristo está haciendo una propuesta muy interesante para sus seguidores: sus necesidades vitales o primarias quedan resueltas cuando se antepone su reino, su gobierno o su autoridad en sus vidas. Es un canje entre lo que necesito y lo que él me puede dar si acepto rendirme incondicionalmente a sus demandas.

El creyente ha sido enseñado de que debe hacerse tesoros en el cielo dando al necesitado. También se le ha dicho que debe ser generoso y no debe tener un ojo maligno de codicia con relación a su prójimo y también se le ha dicho que no puede ni debe tener dos amos: el Señor y las riquezas y ahora se le esta presentando la alternativa ante la perdida de patrimonio.

Cristo esta ofreciendo la alternativa a nuestras necesidades de comida, bebida y vestido de una manera muy práctica. Haciendo tres cosas: 1. Buscando el reino de Dios. 2. Buscando vivir piadosamente y 3. Vivir sin afán y ansiedad porque cada tiene su propio mal o sus propios problemas.

I. Buscando en primer lugar su reino

La palabra buscar implica algo que no se ve. Algo que está oculto. Generalmente se busca algo que está perdido. Entonces podemos entender que el reino de los cielos no salta a la vista. Esta escondido a nuestros ojos naturales. Porque el mundo es gobernador por las tinieblas y es difícil que resplandezca la verdad.

La palabra “busca” implica un esfuerzo. Implica también dedicación, disciplina para encontrar lo que se ha perdido o lo que se encuentra escondido.

La raíz de la palabra griega “busca” es zéteó” es interesante por que procede de la idea de alguien que investiga para llegar al fondo de un asunto. Mateo le esta pidiendo a los seguidores de Cristo un esfuerzo superior. Les esta pidiendo empeño a la hora de descifrar los misterios del reino.

Jamás Cristo va a suplir las necesidades vitales a personas que no hagan un esfuerzo. Eso no sería sano para nadie. Se requiere o se necesita el mismo o más esfuerzo para procurar nuestro pan diario a la hora de buscar el reino de los cielos. Es decir no se trata de no hacer nada para comer y vestir.

II. Buscando prioritariamente una vida piadosa

No solo se trata de buscar el reino de los cielos y listo. De ningún modo. Si se ha de buscar con dedicación los principios y valores que enseñó Cristo de esa misma forma el creyente debe ajustar su vida a una vida piadosa en la que los principios y valores del reino gobierne su existencia.

La palabra justicia que usa aquí el texto procede de la idea hebrea de lo justos u hombres piadosos como José, el soñador, como Job o como el propio José, esposo de María a quien
el mismo Mateo llama “justo”, es decir un hombre que supo ajustar su vida a las demandas y exigencias del Señor.

La búsqueda del reino tiene que ir acompañada con está búsqueda de una vida piadosa que agrade al Señor porque son inseparables. El reino de los cielos es una vida sobre la tierra ajustada al gobierno de Cristo.

III. Porque cada día tiene su propio mal

El afán y la ansiedad solo se curan confiando en Cristo. Es una realidad que cada día tiene sus propios problemas y por eso es innecesario afanarse por el futuro, toda vez que el Señor tiene control sobre ese espacio de tiempo.

Cristo le aconseja a sus seguidores confiar en él. Y anteponerlo a él a la hora de buscar lo que necesitan para comer, beber y vestir. Él sabe perfectamente de sus necesidades y en consecuencia debe hacer a un lado sus preocupaciones y permitir que él obre poderosamente en sus vidas.

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