El compromiso con la Escritura a pesar de las adversidades

Dice la Biblia en Salmos 119: 141 “Pequeño soy yo, y desechado, mas no me he olvidado de tus mandamientos.”

La Biblia es un libro para leerse en cualquier circunstancia. Es un volumen que nos presta auxilio cualquiera que sea la situación. Independientemente de nuestro estado de ánimo o de nuestras circunstancias la Escritura siempre tiene algo que decirnos, siempre tiene bendición para quien se acerca a ella.

El salmista que escribe el texto que hoy meditamos vivió momentos de gran incertidumbre, sus proyectos y planes no han salido como los tenía planeado y esa contrariedad lo ha llevado a una situación precaria donde experimenta el sentimiento de insignificancia y sufre el menosprecio de los demás.

Pero en lugar de angustiarse o deprimirse mantiene su compromiso con la palabra de Dios como una virtud digna de imitar para todos. Porque en medio del dolor y sufrimiento, en medio de la escasez y la falta de bienes o en medio de la enfermedad demoledora se mantiene firme en su intención de leer y meditar la palabra de Dios.

El texto de hoy es como un grito desesperado de quien se hunde en la desesperación, pero aún en esa condición se mantiene pendiente de lo que Dios ha demandado en su palabra. Es un hombre que independientemente de que pasa momentos de dificultad y problemas se mantiene firme.

Y es que es justamente en esos momentos cuando más requerimos palabras de aliento y ánimo que nadie más nos puede dar, sino el Padre celestial cuya revelación escrita tiene la particularidad de tendernos un lazo o darnos auxilio exactamente cuando más necesitados estamos.

Lo que el salmista nos esta enseñando hoy es que cuando las cosas marchen tan mal que parezcamos insignificantes y menospreciables mantengamos siempre viva nuestra esperanza en la palabra de Dios.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: