Negar a Cristo

Dice la Biblia en Mateo 10: 33

“Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos.”

La persecución puede ser tan cruda, tan desencarnada y tan brutal que el creyente se puede sentir tentado a renegar de su Señor. La persecución es una de las crisis más fuertes que pueden venir a la vida del creyente que Cristo dice que en esos momentos debe mantener su confianza en su Señor.

Cristo sabía perfectamente a que se refería cuando les prevenía a su seguidores que tuvieran cuidado de no negar su fe a la hora de la prueba. Cuando él estuvo en la cruz, sufriendo los dolores de la tortura el mismo evangelista Mateo nos ofrece el testimonio doloroso del Salvador.

Los que pasaban frente a la cruz le injuriaban meneando la cabeza y le decían: “Tú que derribas el templo, en tres días y lo reedificas, sálvate a ti mismo…”. Luego los principales sacerdotes le escarnecían junto con los escribas, fariseos y ancianos y a una voz le decían: “A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar…”.

Y por si algo hiciera falta también los ladrones que estaba con él le injuriaban. Al sufrimiento físico de la cruz se sumó el sufrimiento moral que le provocaban quienes veían ese espectáculo. Pero a pesar de ello, Cristo se mantuvo firme en su vocación salvadora y ni renegó ni renunció a la voluntad del Padre.

Justamente por esa razón tiene toda la autoridad para decirnos que si alguno lo niega delante de los hombres él lo negará delante del Padre celestial. Tenemos el ejemplo sublime de nuestro Maestro que a pesar de lo cruento del sufrimiento se mantuvo fiel a la vocación por la que vino a la tierra.

Negarlo constituye una traición y una apostasía. Desconocerlo por los sufrimientos o burla que pasamos representa una cobardía imperdonable y los cobardes no entrarán en el reino de los cielos.

Que Dios nos de la fuerza suficiente y el valor necesario para acompañar a Cristo justo en esas horas en las que el sufrimiento o la tribulación llegan a nuestra vida. En aquellos días en que somos perseguidos por causa de nuestra fe. Que Cristo vea que le somos leales y no seguidores de ocasión.

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