Dedicarle a Dios un día trae bendiciones en la vejez

Dice la Biblia en Salmos 92: 10-15

Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo; seré ungido con aceite fresco.  Y mirarán mis ojos sobre mis enemigos; oirán mis oídos de los que se levantaron contra mí, de los malignos. El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán. Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes, Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, y que en él no hay injusticia.

Introducción

La última parte de nuestro estudio del Salmo 92 nos habla de las bendiciones o beneficios del justo que guarda el día de reposo. La conclusión del salmista es que hay recompensas para todos aquellos que a lo largo de su vida le dedicaron un día completo al Señor. A aquellos que de los siete día uno de su vida fue para Dios.

El salmista ha presentado a los malvados quienes no guardan un día para el Señor y al contrario se mofan de quienes a lo largo de toda su existencia apartaron siempre 24 horas para su Dios. Si bien es cierto que hay muchos que no guardan el día de reposo, también es muy cierto que quienes si lo hacen serán premiados.

Dedicarle a Dios un día tienes sus dificultades porque implica poner pausa a nuestra acelerada vida. Es hacer un alto a nuestras actividades para permitirle a Dios hablar a nuestra vida. Es aceptar su gobierno en nuestra vida y reconocer que él siempre será más sabio que nosotros para conducir nuestra vida.

La alegría de dedicarle a Dios un día trae bendiciones

I. Bienestar personal
A. En lo físico
B. En lo emocional
II. Derrota de los enemigos
A. Los que se levantaron en contra
B. Los malignos
III. Prosperidad aún en la vejez
A. Vigor
B. Vida
IV. Para demostrar la justicia de Dios

I. Bienestar personal

Los creyentes o los justos que guardan el día de reposo les espera bienestar en su vida. Una clase de bienestar que hará de sus vidas tranquilas, armoniosas, pero sobre todo con tranquilidad y descanso. Será un estado en que tanto en lo físico como en lo emocional estarán muy bien.

A. En lo físico

Dice el salmo 92 en el verso diez: “Tú aumentarás mis fuerzas como las de un búfalo…”, algunas versiones traducen en lugar de búfalo “toro salvaje”. La expresión es un símil, es decir una comparación. El justo que guarda el día de reposo tendrán en primer lugar fuerza, vigor, fortaleza.

Sólo que no cualquier clase de vigor o fortaleza sino una parecida a la de un búfalo o toro salvaje, es decir una fuerza descomunal. Cansarse no será fácil para quien decida guardar el día de reposo. Y eso será así porque al descansar un día sus fuerzas se renuevan y siempre luce con fortaleza.

B. En lo emocional

La segunda parte del verso diez del salmo 92 dice: “…seré ungido con aceite fresco”. Si nos atenemos estrictamente al sentido de la expresión entenderemos que el salmista está hablando de la manera en la que se refrescaban en las tierras bíblicas las personas. El aceite era un medio para enfrentar el extenuante calor de esos lares.

El aceite fresco era una especie de perfume que se untaban para que el calor fuera menos cruel con ellos y experimentaban frescura y en consecuencia su cuerpo descansaba del intenso clima lo que les permitía sentirse menos abochornados. El aceite les permitía estar tranquilo ante el inclemente sol.

Quienes guardan el día de reposo tienen garantizado que estarán bien no solo físicamente sino también en lo emocional. Su alma tendrá descanso y calma a pesar de las condiciones o circunstancias que hay en su exterior.

II. Derrota de los enemigos

Salmos 92: 11 dice así: “Y mirarán mis ojos sobre mis enemigos; oirán mis oídos de los que se levantaron contra mí, de los malignos.” El justo que toman un día para dedicárselo al Señor enfrenta enemigos que lo quisieran destruir.

Una de las razones por la que los judíos han sufrido a lo largo de su historia es precisamente por guardar el sábado. El sábado se convirtió en la razón por la que fueron perseguidos porque los pueblos de antes les resultaba difícil comprender que le dedicaran un día a su Dios.

A. Que se levantaron en contra

Entregarle a Dios un día, entonces, no esta exento de dificultades y problemas, habrá siempre enemigos a esta disposición. El salmista dice que tanto de lo que hablaron como los que hicieron contra él recibirán su castigo y él lo verá.

Dios le permitirá ver el fin de aquellos para quienes el día de reposo es algo inaceptable por una razón fundamental: “se levantaron en su contra”. No es porque no lo hayan celebrado, sino porque además de no hacerlo se opusieron a su realización. No les basto no hacerlo, sino que se lanzaban en contra de quienes sí lo hacían.

B. Los malignos

Quienes se oponen vivamente al día de descanso son llamados malignos. Los malignos son quienes rechazan a Dios y su enseñanza, quienes se oponen a todo lo bueno y se dedican a dañar a su prójimo, pero particularmente a todos aquellos que se levantan para hacer la voluntad del Padre.

III. Prosperidad en la vejez

La etapa más difícil en la vida de las personas es la vejez. Ese periodo de la vida requiere de muchos auxilios. Un anciano reclama cuidados, demanda atención y solo puede haber algo más triste que la vejez, una vejez con pobreza.

Justo para el final del salmo, su autor nos ofrece las bendiciones o las recompensas que vendrán para quienes guarden o aparten un día para su Señor e interesantemente muchas de esas bendiciones tienen que ver con esa etapa de la vida: la etapa en que más necesitamos de los demás.

A. Vigor

Dice el salmo 92: 12 “El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano” para referirse a las primeros favores que recibirá quien ha decidido entregarle al Señor un día a la semana para celebrarlo y adorarlo.

En primer lugar dice que florecerá como la palmera. La palmera es un árbol que produce cocos, en primer lugar, pero una de sus características principales es que resiste como pocos los huracanes. Los vientos huracanados logran doblarlo, pero nunca derribarlo como si sucede con otros árboles.

Su vigor está a prueba de cualquier clase de viento y la comparación con los justos que dedican un día de la semana al Señor no puede ser mejor. Ellos tienen una fortaleza que les permite enfrentar cualquier clase de viento.

Pero además, esos justos, son comparados con el cedro del Líbano. Ese árbol era muy codiciado por su resistencia para la elaboración de muebles y casas. El majestuoso templo de Jerusalén fue construido con ese material porque además de ser resistente es muy delicado y oloroso.

El justo que se propone y cumple con darle un día a la semana al Señor es comparado con el cedro. Resistente y con utilidad será siempre.

B. Vida

Dice el salmo 92: 13-14 “Plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán. 14 Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes”. La palabra florecer implica el tiempo en que las flores presentan su mejor belleza porque sus hojas coloridas brotan.

Quienes se plantaron o se instalaron durante su vida en los atrios de nuestro Dios en el día de descanso tendrán la bendición de florecer y estarán fuerte y sanos, traducen algunas versiones. Otra dicen estarán vigorosos y con lozanía o juventud, a pesar de que ya sean ancianos.

IV. Para demostrar la justicia de Dios

Dios no puede y jamás daría un trato igual a quienes se esforzaron por guardar un día completo para él a la semana y a quienes sencillamente nunca le dieron 24 horas completas para él. Dios es justo y premiará y recompensará a todos quienes se dedicaron con todo su corazón en su vida a darle el lugar que él merecía.

La expresión “que Jehová mi Dios es recto y que en él no hay injusticia” nos hace pensar en que en algunas ocasiones parecería que darle un día completo al Señor es algo tonto y que no ganaremos nada. En realidad esa frase nos recuerda que Dios siempre reconoce y premia a quienes le sirven.

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