La plaga de las moscas: Dios preserva a su pueblo

Dice la Biblia en Éxodo 8: 20-32

Jehová dijo a Moisés: Levántate de mañana y ponte delante de Faraón, he aquí él sale al río; y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. Porque si no dejas ir a mi pueblo, he aquí yo enviaré sobre ti, sobre tus siervos, sobre tu pueblo y sobre tus casas toda clase de moscas; y las casas de los egipcios se llenarán de toda clase de moscas, y asimismo la tierra donde ellos estén. Y aquel día yo apartaré la tierra de Gosén, en la cual habita mi pueblo, para que ninguna clase de moscas haya en ella, a fin de que sepas que yo soy Jehová en medio de la tierra. Y yo pondré redención entre mi pueblo y el tuyo. Mañana será esta señal. Y Jehová lo hizo así, y vino toda clase de moscas molestísimas sobre la casa de Faraón, sobre las casas de sus siervos, y sobre todo el país de Egipto; y la tierra fue corrompida a causa de ellas. Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Andad, ofreced sacrificio a vuestro Dios en la tierra. Y Moisés respondió: No conviene que hagamos así, porque ofreceríamos a Jehová nuestro Dios la abominación de los egipcios. He aquí, si sacrificáramos la abominación de los egipcios delante de ellos, ¿no nos apedrearían? Camino de tres días iremos por el desierto, y ofreceremos sacrificios a Jehová nuestro Dios, como él nos dirá. Dijo Faraón: Yo os dejaré ir para que ofrezcáis sacrificios a Jehová vuestro Dios en el desierto, con tal que no vayáis más lejos; orad por mí. Y respondió Moisés: He aquí, al salir yo de tu presencia, rogaré a Jehová que las diversas clases de moscas se vayan de Faraón, y de sus siervos, y de su pueblo mañana; con tal que Faraón no falte más, no dejando ir al pueblo a dar sacrificio a Jehová. Entonces Moisés salió de la presencia de Faraón, y oró a Jehová. Y Jehová hizo conforme a la palabra de Moisés, y quitó todas aquellas moscas de Faraón, de sus siervos y de su pueblo, sin que quedara una. Mas Faraón endureció aun esta vez su corazón, y no dejó ir al pueblo. 

Introducción

La señal de las moscas fue otra dura demostración del poder de Dios en Egipto contra Faraón. De la noche a la mañana millones de estos insectos llenaron la tierra de Egipto. En el cuarto azote contra los egipcios Dios quiso subrayar el hecho de que solo los egipcios padecerían ese mal. Su pueblo arrinconado en Gosén por Faraón no sufrirían nada.

Las plagas en Egipto tenían también el propósito de demostrar que Israel era su nación. Israel era su amado pueblo y quería dejar en claro que su trato a su pueblo era diferente. Su nación sería rescatada de la esclavitud sin sufrir absolutamente nada de lo que padecerían los egipcios.

Es interesante notar que en esta señal Dios hizo una clara distinción entre los hebreos y los egipcios. Como en ninguna otra maravilla de las 10 que hizo en Egipto, Dios quiso subrayar la diferencia entre los dos pueblos que estaban en pugna. Dios remarcó en este relato la expresión “mi pueblo”.

Al igual que las otras plagas, la de las moscas, algunas versiones utiliza la frase “tábanos”. Los tábanos son especies de moscas o mosquitos que pican para extraer sangre de las personas. Son de las que comúnmente encontramos en ríos o en pastizales muy extensos o donde hay mucha vegetación.

En hebreo la expresión “moscas”, procede de la raíz, “arov” y los hebreos señalan que se desconoce el significado preciso del término. Por esa razón “arov” es traducido como tábanos o como moscas o como bestias. Según Rashi es una mezcla de de fieras, serpientes y escorpiones.

Como se puede apreciar esta era una plaga durísima contra los egipcios y por eso Dios le dice a Faraón que hará diferencia o hará distinción con su pueblo. La versión Biblia Latinoamericana dice: “pondré a salvo, sin embargo, a la región de Gosen porque mi pueblo vive en ella.”

Queda claro que Dios hizo una diferenciación entre Egipto e Israel a la hora de enviar esta terrible plaga a la tierra egipcia que conducida por Faraón se resistía a dejar libre al pueblo de Dios. La palabra “arov” serás siempre inquietante porque la tierra de Egipto se llenó no solo de moscas o mosquitos, sino de toda clase de animales rastreros.

La plaga de moscas: Cuando Dios preserva a su pueblo

I. Para protegerlo de todo aquello que lo dañe
II. Para protegerlo de todos los que quieran dañarlo

Con esta plaga queda muy claro que Dios envió castigo a Egipto, pero que a Israel siempre lo protegió. Las plagas iban y fueron dirigidas siempre para escarnecer y doblegar a Faraón, no para dañar o lastimar a su pueblo. Dios siempre hizo y siempre hará una excepción con su pueblo a la hora de castigar a los impíos.
Hay una clara expresión de la intención de Dios de hacer ver a su pueblo que ellos eran diferentes o que ellos siempre tendrían un trato especial por el amor que les profesaba Dios. Ellos eran diferentes a los ojos de Dios y se los demostraría de manera contundente con la señal de las moscas.

Desde Abraham, patriarca de las 12 tribus de Israel y confirmado una y otra vez con Isaac y con Jacob, el Señor siempre quiso que su pueblo supiera que ellos nunca serían igual que las demás naciones. Que ellos eran su especial tesoro.

I. Para protegerlo de todo lo que lo dañe

Dios envió a Moisés a Faraón de nueva cuenta cuando éste estaba en el río Nilo para advertirle de esta plaga. Faraón a pesar de las tres plagas anteriores se seguía sintiendo Dios. El gobernante egipcio mantenía su orgullo y altivez y Dios le quiso dar una lección de quien en realidad era Dios.

La cuarta plaga estaba destinada a hacerle ver que sólo había un ser capaz de hacer distinción entre un pueblo y otro. Entre una persona y otra. Faraón estaba a punto de ver como Dios era capaz de preservar a su pueblo. Estaba a punto de contemplar como el Señor cuida a un pueblo escogido.

La plaga de las moscas, los tábanos o la mezcla de fieras, serpientes y escorpiones habría de llegar con toda su crudeza contra los egipcios. Pero la tierra de Gosén donde habitaban los israelitas sería preservada de este castigo. Allí no llegaría ninguno de estos males y en consecuencia no sufrirían menoscabo de su integridad o su patrimonio.

Las plagas eran una expresión del poder de Dios para castigar y para escarnecer a Faraón, burlarse de sus dioses y liberar a su pueblo, pero ahora sería útil para mostrar como Dios si tiene un trato distinto para el justo y para el malvado. Dios quería dejar bien en claro que ninguna plaga tocaría la morada de los hebreos.
Dios estaba mandando un doble mensaje con esta señal. Por una parte a Faraón: la plaga sólo le tocaría a su nación por su obstinación de no dejar ir al pueblo de Israel y por otra parte a la nación hebrea: Dios siempre habrá de arreglárselas siempre para cuidarlos, preservarlos y mantenerlos con vida.

El mensaje incluía su protección frente a cualquier clase de mal que se presentara en este mundo. Israel debía vivir confiado. Nada les haría daño.

II. Para protegerlo de todos los que quieran dañarlo

Una vez que la plaga llegó a Egipto y la existencia de los egipcios se volvió insoportable, el Faraón mandó llamar a Moisés y a Aarón para decirle que estaba dispuesto a permitir que los judíos ofrecieran sus sacrificios en Egipto. Que él no tendría problema alguno para que eso ocurriera.

Sin embargo los hermanos no aceptaron esa propuesta porque implicaba el riesgo de que los egipcios en turba los apedrearán porque los sacrificios que ellos presentarían incluían ovejas y para los egipcios las ovejas eran repugnantes y los hebreos no eran bien vistos por ellos.

En Génesis 46: 34 encontramos que desde siempre los egipcios habían sentido rechazo por las ovejas y por los pastores de ovejas porque para ellos estos animales eran sagrados y sacrificarlos hubiera desatado el enojo y la furia de los egipcios.

Moisés no dejó que la propuesta de Faraón se hiciera realidad porque sabía perfectamente lo que ocurriría. Además de que la orden que tenía de Dios era que Israel fuera liberado de Egipto. No que ofreciera sacrificios allí.

Moisés evitó que el pueblo de Israel fuera apedreado en Egipto. Dios lo usó para preservar a su pueblo que desde esas épocas tenía enemigos dispuestos a destruirlo a dañarlo y esa ha sido la historia de esa nación: enemigos que siempre están dispuestos a dañarlo y hasta a desparecerlo de la faz de la tierra.

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