Luz y verdad

Dice la Biblia en Salmos 43: 3 “Envía tu luz y tu verdad, éstas me guiarán a tu santo monte, y a tus moradas.

Me gusta como traduce la versión Dios Habla Hoy este texto: “Envía tu luz y tu verdad, para que me enseñen el camino que lleva a tu santo monte, al lugar donde vives” porque nos aclara perfectamente que es lo que el salmista le está pidiendo a Dios en esta plegaria que eleva.

El salmista está reconociendo una de las grandes necesidades que todos tenemos: tener dirección o ser dirigidos hacia el camino correcto. La vida es tan breve que seguir un camino equivocado puede hacer que perdamos años valiosos para nuestra existencia con la consiguiente frustración que trae consigo haber dejado pasar oportunidades.

El salmista que compuso el salmo 43 le está pidiendo a Dios que le envíe la luz y la verdad. En un mundo de oscuridad y mentira es una solicitud muy pertinente y muy necesaria. Los seres humanos vivimos en un mundo donde las tinieblas prevalecen y tratan a toda costa de oscurecer la luz de Dios.

La luz tiene la virtud de aclarar todo aquello que vemos. Hablo en términos naturales. Pero la luz de Dios tiene el gran poder de alumbrar para no perdernos en la sombras. La luz de Dios nos da la capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo, entre lo que conviene y lo inconveniente.

Pero además, el compositor del texto que hoy meditamos le ruega al Señor que le envíe la verdad. En un mundo de mentiras, donde existe un engañador y donde el riesgo de engañarnos a nosotros mismo es muy grande esta petición resulta imprescindible para no ser engañados.

La luz y la verdad que pide el salmista lo conducirá invariablemente al monte de Dios y a las moradas del Santo de Israel. Bajo la luz y la verdad siempre seremos llevados a la presencia de Dios. Luego entonces es fácil saber si estamos bajo la luz y la verdad: somos conducidos al lugar donde Dios habita.

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