La verdad de la palabra de Dios

Dice la Biblia en Salmos 119: 142

“Tu justicia es justicia eterna, y tu ley la verdad.”

El libro de Salmos versión Hebreo-español-fonética traduce este verso así: “Tu justicia es la justicia eterna, y tu Torá es la verdad” que nos permite comprender la profundidad de este texto que fue escrito e incluido en el salmo 119 el capítulo más largo de la Escritura, dedicado exclusivamente a la palabra de Dios.

El salmista fija su mirada tanto en uno de los atributo de Dios como en uno de los principios rectores del proceder divino. Dios es justo y su revelación escrita es la verdad. El autor de este texto nos lleva a reflexionar en la justicia de Dios y en su verdad. A través de su justicia Él da a cada uno conforme a sus obras. No más, no menos.

Esa es una verdad incontrovertible, inapelable e inevitable. Dios juzga a través de su revelación contenida en la Escritura y esa revelación es la verdad. Dios no es hombre para mentir, ni hijo de hombre para arrepentirse. Lo que él ha dicho en la Torá, que también significa enseñanza, lo cumplirá.

La palabra hebrea para verdad es “emet” y es una expresión que siempre se asocia con el Señor. Dios es veraz, verdadero, verdad. No es que tenga la verdad o diga la verdad. No. Dios es la verdad. La Torá o instrucción tiene como finalidad impartir al ser humano la verdad de la vida, la verdad de la existencia y la verdad de Dios.

Los hebreos sostiene que la palabra “emet”, se compone de tres letras hebreas: alef, mem y taf, todas ellas con base para “sostenerse” a diferencia de la palabra mentira en hebreo que es “sheker” que tiene también tres letras: shin, kuf y reish, pero todas ellas tiene un solo pie, es decir les resulta difícil “mantenerse en pie”.

Esta interesante observación en las letras que conforma tanto la expresión “verdad” o “emet” y “mentira” o “sheker” en hebreo sirven para sostener un gran principio: la verdad se sostendrá siempre y vencerá en todo tiempo. La mentira siempre se caerá por sí sola porque no tiene nunca bases firmes.

Y esa verdad la encontramos en la Escritura. A ella podemos acercarnos con toda confianza y seguridad que nos plantea la verdad absoluta sobre la vida. Atenderla nos será de gran beneficio porque con base en ella Dios juzga y juzgará. Lo contenido en la Torá servirá para recompensar o castigar a los hombres.

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