El adulterio: inmensa locura

Dice la Biblia en Proverbios 5:23

“El (impío) morirá por la falta de corrección, y errará por lo inmenso de su locura.”

El capítulo cinco del libro de Proverbios está dedicado exclusivamente a hablar del adulterio para prevenir a los lectores de ese libro de sabiduría sobre este grave que deteriora terriblemente el núcleo social más importante de toda sociedad: la familia, porque destruye el vínculo entre esposos, padres e hijos de manera indescriptible.

A lo largo de los veintitrés versículos que tiene el capítulo el sabio Salomón diserta sobre los inconvenientes que trae consigo inmiscuirse en una relación de este tipo. Sus funestas consecuencias y los enormes sufrimientos que han de vivir quienes se embarcan en esta clase de pecado.

Como toda transgresión divina, el adulterio se presenta como la miel que es dulce y deliciosa, pero al final se transforma en algo tan amargo como el ajenjo. Una relación fuera del matrimonio tiene esa misma característica. Atractiva al principio, pero al final muy repulsiva.

Para rematar todo lo que escribe sobre el tema, el autor de Proverbios compara a una persona que se entromete en una relación ilícita como un impío que irremediablemente morirá porque nunca dejó o quiso ser corregido. El adulterio tiene la particularidad de ser un pecado social que es condenado aún sin ser creyente.

Es tan grave que la sociedad lo condena y por eso el adúltero o adúltera no tiene excusa al ejecutarlo porque su mismo círculo social lo censura y de allí que Salomón llame a esta clase de conducta como una inmensa locura. Ya no solo locura, sino un mega o enorme trastorno de la razón.

Los adúlteros han dejado de ser cuerdos, han perdido la orientación de la realidad y se han extraviado de la senda correcta de la vida y eso los conducirá inevitable e irremediablemente a la muerte.

Salomón quiere que sus lectores eviten a toda costa dañarse y dañar a otros con el pecado del adulterio al que le dedica más capítulos y versículos en su libro de Proverbios que a ningún otro tema. Es muy probable que lo haga porque como ningún otro autor de la Escritura él vivió en carne propia los resultados de este pecado: David y Betsabé, su mamá, adulteraron y cargaron para siempre con esa marca.

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