Conflicto peligroso

Dice la Biblia en Mateo 10: 34

“No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido para traer la paz, sino la espada.”

Estas son una de las más inquietantes afirmaciones de Jesús sobre los resultados de su ministerio terrenal. Y son inquietantes porque establecen con toda claridad una de las consecuencias de que Cristo venga o llegue a la vida de las personas: conflicto y no cualquier clase de conflicto, sino uno que puede incluso costar la vida.

Los miles de mártires que a lo largo de la historia ha tenido el cristianismo comenzando desde Esteban, pasando por hombres como Juan Knox y todos los sacrificados antes, durante y después de la reforma protestante hasta nuestros días, son un vivo ejemplo de que el cristianismo es un conflicto.

La paz que Cristo no trajo en su primer venida no es la espiritual, la que alcanzan todos aquellos que le reciben gustosos y disfrutan del descanso del alma, sino aquella que tiene que ver con las relaciones con los demás, con nuestro semejante y nuestro prójimo que se opone, se disgusta y se ofende por el evangelio de Cristo.

Cristo está usando una hipérbole, es decir un recurso literario que consiste en exagerar o engrandecer una acción o actividad, para resaltar una enseñanza. El príncipe de paz dice que no trajo paz para señalar con mucha precisión las dificultades que han de sobrevenir a sus seguidores.

No es que sus seguidores sean conflictivos o que promuevan contiendas. No. Tampoco es que sean revolucionarios o participen en revueltas sociales. No. La realidad es que el evangelio tiene enemigos. Siempre los ha tenido y siempre los tendrá. Algunos de ellos serán abiertamente opositores a las buenas nuevas y otros lo serán, pero embozados.

Esos enemigos nos les importará utilizar violencia contra los seguidores de Cristo. Tampoco les importará perseguirlos y matarlos. Cristo está hablando de una violencia unilateral. La de los incrédulos contra los creyentes. La de los impíos contra los justos.

Por eso estas palabras de Cristo son inquietantes. Pero necesario conocerlas para entender, comprender y asimilar que en el mundo la iglesia nunca será bien vista por todos. Tendrá grandes opositores porque al final de cuentas este mundo no es nuestro hogar. Este mundo ha sido, es y será hostil al pueblo de Dios.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: