¡No seas ingenuo! No todos valoran lo que les das

Dice la Biblia en Mateo 7: 6

No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.

Introducción

Este es uno de los textos más inquietantes y más complejos del Nuevo Testamento. Por el contexto en que Cristo lo citó entendemos que tiene relación con juzgar a los demás. Lo he separado a propósito en el estudio del Sermón de la montaña porque merece un amplio comentario y enseñanza.

La versión Reina Valera 1960 lo une con el tema de juzgar a los demás y lo separa de las promesas de que Dios da a quien pide, se deja encontrar por quien lo busca y abre a quien llama y eso nos hace pensar que tiene relación con el primero o segundo tema, pero en realidad tiene relación con la proclamación completa del evangelio.

Para entenderlo debemos tener en cuenta que su contexto inmediato. Cristo le esta pidiendo a sus seguidores un esfuerzo mayúsculo para no hablar mal de los demás. Les está pidiendo que no juzguen a sus semejantes. Que dejen de ver la paja en el ojo ajeno y fijen sus observaciones en su vida personal.

La mención de “los perros” y “los cerdos” nos hace pensar que Cristo está usando dos animales muy impuros para los hebreos y el uso de las expresiones “santo” o “sagrado, así como “perlas” o “lo más valioso” nos hace concluir que está utilizando términos para expresar algo sumamente valioso e importante.

Ni lo santo a los perros, ni las perlas a los cerdos quiere decir que el discípulo se le está entregando o tiene en sus manos algo muy santo, sagrado y a la vez muy valioso y en consecuencia debe tener mucho cuidado a la hora de ponerlo a consideración de determinadas personas.

Esta es una enseñanza muy importante porque Jesús previene la frustración, se anticipa a la sorpresa que puede traer consigo una respuesta completamente adversa a algo bueno que se ha hecho. Cristo quiere que sus seguidores sepan que hay gente que no va a valorar lo que se le esta dando.

La mención de “lo santo” y “las perlas” nos hacen suponer que Cristo habla aquí tanto de lo espiritual como de lo material. Lo mejor que uno tiene no se le puede dar a cualquier persona. Se tiene que ser selectivo a la hora de dar lo mejor de uno a algunas personas porque sencillamente no lo merecen.

¡No seas ingenuo! No todos valoran lo que les das

I. No todos valoran lo espiritual
II. No todos valoran lo material

Pensar que toda la gente tiene interés o dará una respuesta afirmativa o positiva a lo que uno le da en el ámbito material o espiritual es ingenuo. Es iluso creer que a todos quienes se les ofrece lo mejor de nuestro tiempo, nuestra vida o nuestro ser serán agradecidos y nos regresarán lo mismo.

Jesús le está advirtiendo y está alertando a sus discípulos para que no sean incautos a la hora de dar y ofrecer a las personas lo más valioso que tenemos. Debemos tener mucho cuidado porque incluso esas personas en lugar de agradecer pueden volverse contra nosotros y hacernos daño.

Es un llamado a conocer a la gente. A saber frente a quien estamos. A reconocer que no toda la gente es de buena fe como tu o como nosotros. Cristo está presentando una de sus más valiosas enseñanzas para enfrentar este mundo tan lleno de maldad y perversidad y no ahogarnos a la hora de hacer el bien.

I. No todos valoran lo espiritual

Cristo dijo a sus seguidores “no den lo santo a los perros”. Algunas versiones en lugar de santo traducen sagrado. Jesús se estaba refiriendo claramente a lo espiritual. Lo más valioso que tenemos es lo espiritual en nuestra vida. Debemos tener mucho cuidado a la hora de ofrecerlo con la gente.

Hay personas que son indignas, que son inmerecedoras de darles o regalarles los bienes espirituales que poseemos. Hablar por ejemplo de la oración y el poder que tiene con personas que no buscan a Dios es perder infinitamente nuestro tiempo. No lo harán, incluso se burlarán de nosotros.

No podemos ofrecer las cosas espirituales a individuos que en lugar de darle importancia o valorarlo nos escarnecerán. En el mejor de los casos y en el peor nos acusarán o nos harán daño con lo que les hemos enseñado o les hemos comunicado. Una persona con estas características es llamado perro. En Filipenses 3: 2 Pablo utiliza el término.

Los perros era una forma con la que se denominaba a esa clase de personas que no valoraban la importancia del evangelio. Persistió en los apóstoles a grado de que Juan en Apocalipsis 22: 15 dice que los perros quedarán fuera del gozo de Cristo.

II. No todos valoran lo material

Cristo le dijo a sus seguidores que no aventaran a los cerdos sus perlas. Las perlas son siempre sinónimo de riqueza o de bienes materiales. Muchas personas no son merecedoras de recibir lo mejor que nosotros tenemos en el ámbito espiritual porque sencillamente en lugar de serviles para bien lo utilizarán para dañarnos.

Hay personas que se les ayuda, se les dan cosas o bienes y en lugar de resultar agradecidos parece que se les hizo un mal al darles mucho o poco y Cristo está advirtiéndonos que debemos tener mucho cuidado a la hora de dar o más bien tener cuidado a quien le vamos a dar.

La aplicación de este pasaje es amplio. Cuidado con quien tratamos. Precaución a quien le damos nuestra confianza. De por sí habrá personas que nos traicionarán no hagamos más insoportable este camino al no tener cuidado de quien le damos lo mejor de nuestras vidas para que no nos destrocen.

El término que utiliza Cristo para esta clase de personas es “cerdos” uno de los animales más impuros para los judíos. Se asociaba siempre a lo más alejado que un hombre puede estar de Dios. Así se usó en la parábola del hijo pródigo. Lucas 15.

No es que Cristo nos esté llevando a la inacción por el temor. Todo lo contrario nos esta pidiendo que demos, pero con precaución.

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