La ira violenta

Dice la Biblia en Proverbios 19: 19

“El de grande ira llevará la pena; y si usa de violencia, añadirá nuevos males.”

La ira es uno de los temas prominentes del libro de Proverbios. Salomón, su autor, aborda ampliamente el tema desde el iracundo hasta sus las nefastas consecuencias de dejarse llevar por este defecto del alma. El enojo es un asunto vital para las relaciones humanas porque generalmente las quiebra y a veces las destruye completamente.

El proverbista califica como un gran mal la falta de dominio del espíritu a la hora de apagar su fastidio frente a las circunstancia o frente a las personas en cambio pondera como una persona de gran sabiduría el que controla su espíritu y pasa por alto las ofensas porque así se deshace de su furia.

En el texto que hoy meditamos, Salomón nos conduce o nos presenta aquellos que a su enojo añaden violencia para hacernos ver lo peligroso que puede resultar perder los estribos, dar rienda suelta a nuestro enojo o dejarnos dominar por la ira. La violencia no solo destruirá a quienes rodean al iracundo sino que destruirá también al iracundo.

El primer homicidio y primer fratricidio ocurrió justamente a causa del enojo y violencia. Caín mató a Abel porque le disgustó mucho que su ofrenda no fuera agradable delante de Dios y la de su hermano si fuera recibida. Allí actuaron conjuntamente enojo y violencia como una gran advertencia de que juntos son mortales.

La primer idea del proverbista es evitar a toda costa que sus lectores se dejen dominar por el enojo, la ira, la furia y el fastidio para no llegar a la violencia con quienes les rodean y evitar dañarlos. El manejo de la ira debe ser tal que en lugar de sacar lo más oscuro que hay en nosotros, los resguarde y no lo deje salir de allí nunca.

Pero también el propósito del autor del texto que hoy reflexionamos es no asociarnos con esta clase de personas que pueden traer mucha ruina a nuestras vidas.

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