Como ladrón en la noche

Dice la Biblia en 1ª Pedro 3: 10

“Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche…”.

El ejemplo más sencillo que Jesús usó para hablar de su retorno fue precisamente el de un ladrón que hurta de noche. La ilustración de personas que descansan y duermen sin saber que una persona que ama lo ajeno está a punto de despojarlos apunta a la necesidad de mantenerse siempre alertas.

El regreso de Cristo impone a la iglesia vivir velando que en otras palabras significa poner siempre atención. Nunca confiarse ni dejarse arrastrar por la indiferencia o el relajamiento. El regreso de Cristo le impone a la iglesia cuidar y cuidarse de poner absolutamente sus ojos en este mundo.

Cristo pasó mucho tiempo advirtiendo a sus seguidores con parábolas y ejemplos como el de las diez vírgenes: cinco sensatas y cinco insensatas de la importancia de tener mucho cuidado y precaución con la doctrina del regreso del Señor. Nadie sabe la hora, ni los ángeles del cielo cuando Cristo aparecerá.

La frase “como ladrón en la noche” Cristo la usó y también Pablo. Era una frase que acompaña de manera recurrente la doctrina de que Cristo volverá de manera inesperada. La iglesia debe someterse de manera permanente, entonces, a pruebas que verifiquen que en realidad está esperando a Cristo.

La celebración de la Cena del Señor o Santa Cena es un ejercicio que nos permite mantener vigente nuestro anhelo de que Él vuelva. “La muerte del Señor anunciáis hasta que Él venga” solemos repetir cada que celebramos esa importante ceremonia. Pero además de ese recordatorio, el creyente debe poner cuidado siempre en esta doctrina.

Pedro le escribe a los creyentes del primer siglo para recordarles que el evento más importante que seguimos esperando es que Cristo vuelva y al hacerlo recuerda también que debemos estar siempre preparados para encontrarnos con el Señor que nos salvó y nos redimió.

La iglesia contemporánea debe mantener viva esta esperanza, debe caminar como Lutero solía decir: Vivamos como si Cristo hubiera muerto ayer, resucitado hoy y viniera mañana.

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