Ten cuidado con los falsos profetas

Dice la Biblia en Mateo 7: 15-20

15 Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. 16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? 17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.  18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. 19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.20 Así que, por sus frutos los conoceréis.

Introducción

Después de la regla de oro y hablar de la puerta estrecha y la puerta amplia, Jesús aborda un tema que va ligada a éste último. Los falsos profetas. En griego la palabra falso es “pseudo” y tiene lógica y coherencia, quienes habrán de enseñar a la gente por optar por el camino o puerta amplia serán los falsos profetas.

Jesús denunció la presencia de esta clase de personas porque provocan un mal muy grande. Además de engañar y mal dirigir a sus oyentes, los pseudo profetas pervierten trágicamente el camino de la salvación. Hacen que los verdaderos discípulos equivoquen el camino.

Por eso hace un llamado a su seguidores a tener mucho cuidado con ellos. A tener precaución y señala las directrices para identificarlos. Jesús no solo señaló su aparición y presencia, sino también nos da la herramienta para identificar a esta clase de personas que de tiempo en tiempo se presentan en la iglesia.

Ten cuidado con los falsos profetas

I. Porque son difíciles de identificar

A. Se visten de ovejas

B. Son lobos rapaces

II. Los identificaremos por sus frutos

A. Los espinos no producen uvas

B. Los abrojos no producen higos

C. Los árboles buenos dan frutos buenos

D. Los árboles malos dan frutos malos

Los falsos maestros no solo han aparecido en estos tiempos. Han aparecido desde siempre. Ellos no dejarán de aparecer porque porque los encontramos desde hace miles de años. Moisés ya alertaba al pueblo de Israel en Deuteronomio 13: 1-11 sobre esta clase de personajes.

La advertencia de Jesús toma como base justamente lo que dice la Escritura en el Antiguo Testamento. Lo hace para prevenirnos y alertarnos por lo pernicioso que resultan esta clase de personas que desvían la atención hacia las cosas del Señor y centran todo en sí mismos, pero sobre todo en sacar provecho de lo sagrado.

I. Porque son difíciles de identificar

Los falsos profetas se mimetizan o se disfrazan muy bien. Su apariencia de piedad, su halo de espiritualidad y sobre todo su supuesta consagración en las cosas de Dios hace muy difícil percatarnos de su verdaderas intenciones. Jesús nos enseñó que tratar de saber si son lo que dicen, basados únicamente en sus palabras, será complicado.

Y allí radica esencialmente el problema que tenemos con esta clase de personas. Saben aparentar perfectamente. Saben utilizar las palabras y son expertos en manipular a las personas, empezando con el título con el que se autonombran: profetas. A partir de allí crean una atmosfera de santidad y consagración.

A. Se visten de ovejas

Jesús los comparó con ovejas a la hora de llegar a algún lugar o alguna iglesia. En ese plan parecen completamente inofensivos como una oveja, porque fingen mansedumbre, hipócritamente se comportan como personas muy tranquilas y calmadas hasta lograr que las personas bajen la guardia.

La palabra clave para tener cuidado con ellos es que tienen una paciencia infinita para hacer que las personas confíen en ellas. Una vez que las personas han confiado en ellos aflora su verdadero carácter y sale a relucir lo que en realidad buscan al llegar a una iglesia o alguna congregación.

B. Son lobos rapaces

La figura para comparar a los falsos profetas no pudo ser mejor: son lobos rapaces. No cualquier clase de lobos, sino unos lobos que van tras de su presa con una hambre y con un deseo de destruirla que les lleva a parar o detenerse hasta que logran ese objetivo. Su rapacidad no tiene límites.

La palabra rapaz o rapaces procede del griego “harpax” que el Nuevo Testamento traduce como voraz, extorsionador y ladrón. Cuando dice que son lobos rapaces quiere decir que tiene una hambre descomunal por el dinero o patrimonio de los demás.

Por eso Jesús advierte seriamente sobre ellos porque sus intenciones no son buenas. Sus intenciones son estrictamente económicas. Tienen una infinita codicia por los bienes de los demás.

II. Los identificaremos por sus frutos

La única manera que tenemos para saber si son verdaderos o falsos los profetas que se asumen como tales es viendo su fruto. La palabra frutos procede de la raíz griega “karpos” que es muy rica en significados: se traduce primeramente como los frutos que produce un árbol o planta.

Pero también se puede traducir como un efecto o resultado y también como utilidad. El sentido de la palabra fruto entonces es amplio y así podemos comprender mejor las palabras de Cristo a la hora de defender a los creyentes de la iglesia de esta clase de personas.

Solo hay que mirar el resultado de lo que han profetizado. Hay que adentrarnos profundamente a la utilidad de su ministerio y revisar si lo que han hecho o han dicho ha rendido los resultados que se esperan o simplemente no han logrado hacer absolutamente nada.

A. Los espinos no producen uvas

Parece una declaración sin sentido o una obviedad, pero Jesús la utiliza para subrayar que los espinos que son plantas que resultaron de la maldición de la tierra cuando pecó Adán en el huerto del Edén, son incapaces de producir uvas. No esta en su naturaleza producir nada.

B. Los abrojos no producen higos

Los abrojos son una especie de plantas muy espinosas que al igual que los espinos son incapaces de producir algo distinto a abrojos. Nunca podrán producir higos porque su naturaleza no les da para esa clase de fruto.

C. Los árboles buenos dan frutos buenos

Es una obviedad, pero es necesario repetirlo en sentido positivo. Un buen árbol siempre dará buenos frutos. Los falsos profetas no pueden dar buenos frutos porque sencillamente ellos son malos.

D. Los árboles malos dan frutos malos

Para redondear la idea de que los falsos profetas solo pueden producir malos frutos, Jesús señala en sentido negativo la clase de frutos que produce un árbol malo: solo frutos malos.

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