Un corazón endurecido rechaza adorar a Dios

Dice la Biblia en Salmos 95: 8-11

8 No endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto, 9donde me tentaron vuestros padres, me probaron, y vieron mis obras.  10 Cuarenta años estuve disgustado con la nación, y dije: pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.  11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Introducción

El salmo que nos conduce por la alabanza y adoración a Dios y nos da los motivos y las razones suficiente para hacerlo de una manera estruendosa, pero también de forma respetuosa, también nos conduce por los resultados de no rendirnos incondicionalmente a Dios.

La segunda parte del salmo 95 es la otra cara de la moneda. La expresión de un corazón endurecido que en lugar de exaltar y bendecir el nombre de Dios, se obstina, como se obstinó Faraón en Egipto con consecuencias muy graves para la vida de quien asume esa actitud.

El autor del salmo recurre a uno de los episodios más dramáticos que el pueblo de Israel vivió en el desierto. En el monte Horeb. Justo en sus inmediaciones se suscito una discusión entre los hebreos y Moisés por la falta de agua. Fue tal la rencilla que el lugar se llamó Masah y Meriba.

Ambos términos son hebreos y significan riña y prueba. Masah y Meriba son el mismo lugar de la historia que el libro de Éxodo 17: 1-7 nos cuenta y que nos repite el libro de Números 20: 1-13. Israel peleó contra Dios y puso a prueba al Señor al cuestionar si era o no real su presencia.

La idea que completa el salmista es estremecedora: o nos rendimos incondicionalmente a Dios o terminaremos peleándonos y poniendo a prueba a Dios. La disyuntiva en la que podemos caer o en dilema que podemos estar es sumamente riesgoso porque de rendirnos a Dios, entonces nuestro corazón se endurecerá como le sucedió a Israel.

El estudio nos acerca a lo que sucede cuando una persona deja de rendirse ante el Creador y es una situación muy triste y compleja. Este pasaje es utilizado con vehemencia en el libro de Hebreos capítulo cuatro para hablarnos de la importancia de la fe y la obediencia a Dios en todo momento.

El autor de la carta a los Hebreos cita ampliamente este salmo para recordarle a los judíos su equivocación, pero para advertir a los creyentes sobre la necesidad de mantenerse firme en sus convicciones.

II. Un corazón endurecido rechaza adorar a Dios

A. Afrenta a Dios
1. Porque tienta a Dios
2. Porque prueba a Dios
3. Porque hace enojar a Dios
B. Perjudica así mismo
1. Hace divagar el corazón
2. No trae descanso a su vida

El salmo es muy claro, si uno oye la voz de Dios debe uno exaltarle y adorarle. Porque si uno oye la voz de Dios y en lugar de rendirle alabanza se endurece deja de rendirse a Dios y olvida todos sus beneficios, lo que hace que se vuelva ingrato y hasta mal agradecido con su Creador.

A. Afrenta a Dios

Un corazón endurecido afrenta a Dios. Lo afrenta porque la demanda que él tiene para nosotros es que le creamos. El padre de la fe, Abraham, es nuestro gran ejemplo: Oyó la voz de Dios que le ordenó salir de su tierra y sin saber a donde iba confió en su Señor y salió de ese Ur de los caldeos.

La fe es el fundamento de la relación con Dios. No lo podemos ver. Sólo podemos ver sus manifestaciones, pero a Él es imposible verlo porque el hombre que lo vea simplemente morirá. Depositar nuestra confianza en él es su única exigencia. Al negarnos a hacerlo y le exigimos que se deje ver o que haga algo para creer en él es afrentarlo.

1. Porque tienta a Dios

El primer reclamo que Dios hace a través del salmista es que “tentaron a Dios”. La palabra tentar en hebreo es “nisuni” que procede de la raíz hebrea “nasah” y se traduce como probar. La expresión probar implica una acción para cerciorarse de que algo sea cierto. La primera vez que la palabra “nasah” aparece en la Biblia es en Génesis 22: 1.

El texto allí dice así: “Aconteció después de estas cosas que probó Dios a Abraham y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí.” Pero también la expresión hebrea la encontramos en Éxodo 15: 25, 16: 4 y 17: 2 que es de donde la toma el Salmo 95.

La expresión implica una prueba para verificar la autenticidad de algo o de alguien. El sentido es de poner a prueba a alguien para conocer su naturaleza o sus conocimientos. Dios probó a muchos hombres del Antiguo Testamento.

Entre los 613 mandamientos que hay en la Torá judía (los cinco libros del Pentateuco) hay uno que prohíbe expresamente probar a Dios. Lo encontramos en Deuteronomio 6: 16 que dice: “No tentaréis a Jehová vuestro Dios, como lo tentasteis en masah.”

Cuando la carta a los Hebreos 3: 9 utiliza la expresión “tentar” lo hace usando la raíz griega “peirazó” que se traduce igual que en el Antiguo Testamento como “prueba” y tiene también el sentido de comprobar la naturaleza o el conocimiento de alguien. La expresión la encontramos en Mateo 4: 1.

Allí descubrimos justamente la razón de la molestia de Dios cuando sus hijos lo quieren “tentar” o “probar”, Satanás es el único ser que ha hecho eso y que hizo eso con Cristo. El pueblo de Dios no tiene por qué probar a Dios. El es fiel y no merece que nosotros pongamos en duda su veracidad y verdad.

Ese fue el gran mal del pueblo judío en el desierto, según nos explica Pablo en 1 Corintios 10: 9 donde escribe: “Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes.” Pablo está recordando el pasaje de Número 25: 5-6.

A Dios no se le prueba. Se le cree. A Dios no se le pone en duda, se confía plenamente en él. En Dios no se desconfían, se cree firmemente que es mu poderoso frente a cualquier circunstancia.

2. Porque prueba a Dios

Tentación y prueba en español son distintas, pero en el hebreo no. El vocablo “nisuni” que la versión Reinal Valera 1960 traduce como “tentación” tiene relación estrecha con prueba y la expresión prueba que utiliza el verso 9 del salmo usa la palabra hebrea, “bajanuni” “que se traduce exactamente como prueba en este y otros pasajes de la Biblia.

Y no pueden ser distintas porque morfológicamente son casi iguales y también en su significado. Los judíos del desierto tentaron a Dios y lo pusieron a prueba. La versión Hebrea de los salmos traduce el término tentar como “desafiar”. Es decir desafiaron y probaron a Dios.

Fue una actitud insolente que Dios reprueba porque desconoce la naturaleza del Señor y lleva a la personas a ser ingratas y convertirse en personas con un corazón endurecido delante del Creador.

3. Porque hace enojar a Dios

Dice el verso 10 del salmo 95: “Cuarenta años estuve disgustado con la nación…”. La palabra “disgustado” procede de la raíz “quwt” y se traduce en algunas versiones como “detestar”. Disgustado, entonces, se puede traducir como “detestar”. Dios mantuvo su enojo con ellos por 40 años.
Esos cuarenta años fueron justamente los cuarenta años que deambularon por el desierto y fueron los que se requirieron para que toda la generación que salió de Egipto muriera en el trayecto a la tierra prometida.

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