Barrabás: El peligro del olvidar los beneficios de la muerte de Cristo

Dice la Biblia en Mateo 27: 16 “Y tenían entonces un preso famoso llamado Barrabás”

Introducción

Ningún otro personaje de la pascua o de las terribles horas del juicio y ejecución contra Jesús, como Barrabás. El ladrón y homicida, como le llaman Juan y Pedro, quien participó en una revuelta en Jerusalén y que Lucas señala como sedicioso, fue, de acuerdo a Mateo, un preso famoso o un reo que fue conocido por muchos en tiempos en los que no había medios de comunicación masivos.

Su fama o notoria presencia se debió tal vez a que en esos tiempos quienes resistían al imperio romano o de plano se le enfrentaban alcanzaban el beneplácito de muchos judíos que odiaba a sus opresores. Era tal vez un partidario de los zelotes, una especie de revolucionarios hebreos opositores a la dominación romana.

Su nombre es un nombre compuesto que procede del arameo. Bar, que significa padre y abas que significa padre. Barrabás significa el hijo del padre, coincidentemente fue liberado por el Hijo del Padre como se denominaba a Jesús. Mateo 27: 15-26, Marcos 15: 6:15, Lucas 23: 17-25, Juan 18: 40 y Hechos 4: 13 nos hablan de este personaje.

Aportan muy pocos datos para hacer una biografía completa de Barrabás, pero nos arrojan algunos extractos de su vida y eso nos permite acercarnos a un hombre que estuvo a punto de morir por ser un ladrón, homicida, sedicioso y revoltoso, pero se salvó gracias a la condena de Jesús.

Sin entenderlo, ni comprenderlo, pero sobre todo sin saberlo, Barrabás fue el primer gran beneficiario de la muerte de Cristo. Solo que no supo aquilatarlo, tampoco supo valorarlo y principalmente no supo o no quiso reconocerlo. Su vida siguió tal cual como antes de ser detenido.

Ni los evangelios, ni las cartas de Pablo nos vuelven a hablar de él. Es evidente que no formó parte de ninguna de las comunidades cristianas. A diferencia de Simón de Cirene que cargó la cruz de Cristo durante el calvario de Cristo y que vuelve a ser mencionado en la carta a los Romanos. En cambio Barrabás no se vuelve a mencionar.

Barrabás: El peligro del olvidar los beneficios de la muerte de Cristo

  1. A pesar de que ofrecen libertad
  2. A pesar de que libran de la muerte
  3. A pesar de que perdonan nuestros delitos

Síntesis

La costumbre que se había convertido en ley en la pascua de liberar a un preso, el que quisiesen los judíos, le permitió librar la muerte. La incitación que hicieron los principales sacerdotes con la multitud que acudió ante Pilato para exigir su liberación le abrió las puertas de la libertad cuando su destino era morir.

Encontramos retratado a Barrabás en los cuatro evangelios que dan cuenta de sus azarosas horas de la tercera pascua del ministerio de Cristo. La vida de ambos coincidió justamente en esos terribles momentos ya que mientras Cristo era acusado con falsos testigos, Barrabás, que fue detenido en flagrancia era liberado, sin más tramite que una vieja costumbre romana.

Su vida es el más claro ejemplo de la muerte sustituta de Cristo a favor de la humanidad. Cristo murió en su lugar. Jesús no debía de haber muerto, Barrabás sí. Pero éste nunca lo entendió. Le fue imposible entender que había salvado la vida gracias a un ser que pudo haber pedido legiones de ángeles para defenderlo, pero no lo hizo.

Barrabás nos enseña como los seres humanos podemos ignorar por completo el enorme sacrificio de Cristo por nosotros. Este personaje oscuro nos muestra el grado de negación al que podemos llegar con respecto a la obra salvífica de Cristo y darle la espalda al gran benefactor de nuestras vidas.

Barrabás nos muestra como el ser humano puede recibir un gran beneficio y pensar que lo debe así mismo y no a otros. Barrabás nos enseña que los beneficios de la muerte de Cristo pronto pueden ser olvidados.

  1. A pesar de que ofrecen libertad

Barrabás fue detenido en Jerusalén e inmediatamente recluido en la fortaleza Antonia, la más famosa cárcel de los romanos en esas tierras. Así correspondía a sus graves delitos: sedición, revuelta, homicidio y robo. Difícilmente tendría otro destino que la muerte. Los romanos castigaban esos delitos con la muerte.

Barrabás era muy probablemente integrante de un grupo de judíos inconformes con la ocupación romana de Israel llamados los Zelotes que luchaban por la libertad de los israelitas a través de la vía violenta. Eran una especie de guerrilleros que contendían contra el ejército usurpador.

Era una lucha más idealista que real porque el ejército de Roma era uno de los más fieros en todo el mundo. Barrabás era quizá un gran idealista que de pronto volvió a la realidad confiando en un cárcel de donde o se salía enfermo o se salía muerto. Ser un preso político de Roma significaba en el mejor de los casos una cadena perpetua.

Allí confinado fue de donde Pilato lo sacó para liberarlos cuando ya no pudo con la presión de los principales sacerdotes de Israel que le exigían que condenara a Jesús y liberará a Barrabás. Sin pensarlo y sin hacer ningún esfuerzo Barrabás se vio libre de todo lo que había hecho. Alguien más pagaría por él.

Así nosotros fuimos libertados del pecado para servirle a Dios. Jamás debemos olvidar que nuestra libertad fue ganada con mucho dolor y mucho sufrimiento.

2. A pesar de que libran de la muerte

Barrabás era un ladrón, un homicida, un sedicioso y un revoltoso. Todos estos delitos lo condenaban a la muerte por doble partida. En el caso del homicidio en esos días se castigaba con el ojo por ojo y diente por diente, es decir tenía que morir bajo la ley hebrea y en el caso del delito de sedición era un muerte en automático.

Barrabás no solo recupero su libertad, sino que también fue librado de una muerte segura. Ese fue el beneficio más grande que obtuvo. Ni todo el dinero del mundo, ni ningún abogado podría haberlo librado de esa condena porque tenía contra sí todas las agravantes para merecer el castigo de la muerte.

A este personaje Jesús lo salvó de la muerte. No lo entendió ni lo comprendió, pero Cristo Jesús fue su sustituto. Él debía de morir porque había quebrantado muchas leyes, pero en su lugar fue un hombre que solo había hecho bien durante su estancia en la tierra. Un ser que fue todo amor y toda bondad.

No pudo, no quiso o no supo agradecer al benefactor de su salvación. Tal vez para él fue un verdadero golpe de suerte. No el perfecto plan divino para mostrar la injusticia que se cometía contra el Hijo del Padre y con que facilidad se le olvidó que si seguía viviendo era por Cristo.

Al igual que Barrabás nosotros éramos reos de eterna condenación. Nos diríamos irremediablemente a la muerte, pero él en su infinito amor vino para librarnos y tomó nuestro lugar en esa terrible cruz y nos redimió con su sangre para que la eternidad la pasáramos con Dios y no en eterna condenación.   

3. A pesar de que perdona nuestros delitos

Los delitos de Barrabás era muchos. No había un solo. Eran robo porque según Juan era un ladrón. Ese era el delito menor porque luego Pedro nos dice que era un homicida. Barrabás había privado de la vida a otra persona y eso fue notorio y conocido por todos los habitantes de Jerusalén.

También fue sedicioso y participó en una revuelta delitos por los que finalmente fue detenido por el imperio romano.

Todos esos delitos se esfumaron el día que Cristo fue entregado a la muerte en su lugar. Cuando Pilato lo liberó todos esos delitos quedaron olvidados y perdonados. Sin importar su gran calamidad. Él fue exonerado totalmente y quedó sin ninguna responsabilidad penal, sin que él hiciese nada por ello.

Pablo escribe que nuestros delitos y pecados fueron perdonados con la muerte de Cristo en la cruz. Perder de vista esta hermosa enseñanza nos hará amar la maldad y rechazar una vida piadosa.  

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