El Sermón apostólico: Enviados con autoridad

Dice la Biblia en Mateo 10: 1-4

Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.  Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano;

Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo el publicano, Jacobo hijo de Alfeo, Lebeo, por sobrenombre Tadeo, Simón el cananista, y Judas Iscariote, el que también le entregó.

Introducción

Jesús escogió doce hombres para acompañarlo en su labor misionera. Los llamó de dos formas: 1. Discípulos que significa estudiantes y 2. Apóstoles que significa enviados o embajadores que representa a alguien en este caso a Jesús. De entre miles de hombres que vivían en Israel el Maestro escogió a estos doce.

  1. Simón, llamado Pedro.
  2. Andrés su hermano de Pedro
  3. Jacobo, hijo de Zebedeo
  4. Juan, hermano de Jacobo
  5. Felipe
  6. Bartolomé
  7. Tomás
  8. Mateo, el publicano
  9. Jacobo, hijo de Alfeo
  10. Lebeo por sobrenombre Tadeo
  11. Simón el cananista
  12. Judás Iscariote

Entre los doce Mateo, Marcos y Lucas dan tres nombres distintos al apóstol Lebeo, que le decían Tadeo, según Mateo, y que de acuerdo a Marcos se le llamaba Tadeo y Lucas nos dice que también se llamaba Judas. Por eso en algunos escritos se le llama Judas Tadeo.

En el caso de Simón el cananista, Lucas dice claramente que era zelote, es decir un partidario de los revolucionarios israelitas que luchaban por derrocar al imperio romano. Es muy interesante notar que junto con Simón fue llamado Mateo, el publicano un hombre que servía al imperio romano.

Es interesante notar que en todas las listas el primero que aparece siempre es Simón al que le pusieron por sobrenombre Pedro y siempre en último lugar a Judas Iscariote con el adjetivo de que “llegó a ser el traidor” o “el que también le entregó.

El Sermón apostólico le he denominado así porque está dirigido a sus apóstoles que estaba enviando a predicar. Su elección la había hecho después de pasar toda la noche orando según nos relata Lucas 6:12 y llamó a hombres iletrados o del vulgo, llamó a un publicano o recaudador de impuestos, a un revolucionario y a varios pescadores.

De hecho cuando llamó a estos últimos les dijo: Venid en pos de mí y yo os haré pescadores de hombres. Fue un grupo heterogéneo. Con marcadas diferencias e inclinaciones muy dispares. Todos con dificultades, todos con visiones de la vida muy distintas, pero escogidos por Él por el puro beneplácito de su voluntad.

Los 12 apóstoles enviados con la autoridad de Jesús

  1. Para echar fuera espíritus inmundos
  2. Para sanar toda enfermedad y toda dolencia

Síntesis

Dice la Escritura que a los doce los llamó y luego les dio autoridad. La palabra autoridad se traduce en otros pasajes como poder. La expresión procede de la palabra griega “exousian” y denota la idea de alguien a quien se le otorga una facultad para representar a otro con los mismos influencia y con el mismo derecho.

La autoridad o la expresión “exousian” connota la entrega de una representación completa y total de una personas hacia otra. El mejor ejemplo para comprender esta verdad es la de un embajador. Un embajador representa al gobierno de un país. Es designado y luego enviado para representar a esa nación. Lo que vale es quien lo envía.

Cristo escogió a doce apóstoles y los envió a predicar, pero junto con la predicación les dio su poder o autoridad para librar una lucha terrible que se habría de presentar durante su ministerio.

  1. Para echar fuera espíritus inmundos

La primer encomienda que Jesús les dio a sus seguidores fue la de emprender una lucha frontal contra los espíritus inmundos que es una manera como en el Nuevo Testamento denomina a los demonios alojados en la vida de las personas.

El Nuevo Testamento y particularmente los evangelios dan cuenta de su naturaleza y la condición en la que mantienen a las personas que se ven influidas y sometidas a esta clase de seres que atacan con toda fuerza y contra los cuales Cristo dio autoridad a los apóstoles que envió a predicar.

Mar. 1: 23-27, 3: 11, 3:30, 5: 1-20, 6: 7, 7:25, 9: 25 y Lucas nos dice un poco de la expulsión, vagar y retorno Lucas 11: 24 que muestran que esta clase de espíritus en realidad existen y tienen como objetivo dañar a las personas.

Cristo dejó en claro que la vida de las personas pueden tener diferentes tipos de afectaciones y una de ellas es la espiritual. La gente puede estar dañada por esta clase de seres y siempre se debe estar alertas a la hora de predicar el evangelio porque es posible que haya personas en esta condición.

En Mateo 17: 14-21 encontramos la primera experiencia de los apóstoles en materia de exorcismos. El evangelio nos cuenta como les fue a los discípulos a la hora de cumplir con la encomienda de Jesús.

14 Cuando llegaron al gentío, vino a él un hombre que se arrodilló delante de él, diciendo:

15 Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece muchísimo; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua. 16 Y lo he traído a tus discípulos, pero no le han podido sanar.

17 Respondiendo Jesús, dijo: !!Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá. 18 Y reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho, y éste quedó sano desde aquella hora. 19 Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera?

 20 Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. 21 Pero este género no sale sino con oración y ayuno.

Es la única que se nos relata en los evangelios, pero luego encontramos sus experiencias en la materia una vez que fueron revestidos del poder de Dios. Así llegamos a Hechos 16: 16-18 donde se nos relata lo ocurrido con un espíritu de adivinación.

2. Para sanar toda enfermedad y toda dolencia

Mateo dice que también los apóstoles recibieron autoridad para sanar enfermedades y dolencias, tal como Cristo lo hizo con muchos que padecían diferentes males como ciegos, leprosos, paralíticos, incluso Cristo resucitó muertos como una prueba clara de su naturaleza divina.

Las enfermedades son las afecciones físicas que las personas pueden tener y que perturban su existencia. Cristo le dio a sus discípulos autoridad para sanar toda dolencia. Los males físico podían ser atendidos por los apóstoles, de acuerdo a la instrucción que recibieron de Cristo.

En Marcos 16: 14-18 encontramos esta misma disposición. Cristo dejó en las manos de sus seguidores el poder de ayudar a los demás a través de sanidades físicas.

El libro de Hechos da cuenta de la clase de bendición que tuvieron los apóstoles en esta encomienda una vez que Cristo resucitó. En libro de Hechos encontramos estas sanidades 3: 1-8 y 5: 12-16.

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