Cristo resucitó para darnos vida

Dice la Biblia en Juan 3: 14-15

14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, 15 para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

La doctrina o enseñanza de la resurrección es la piedra de toque del cristianismo. Es su esencia. Grandes hombres que han dejado una marca sobre el mundo han muerto. Cristo es comparados con ellos, pero a diferencia de todos ellos, sólo Cristo resucitó. Ninguno de ellos puede reclamar un poder de esa naturaleza.

La enseñanza de la resurrección la encontramos desde el Antiguo Testamento presentada con diversos milagros, pero es en el Nuevo donde se revela de manera más completa y abierta. Jesús habló de ella desde que comenzó su ministerio, pero para sus discípulos fue difícil comprenderla.

Jesús habló de ella con sus seguidores y para ello utilizó ejemplos del Antiguo Testamento, pero para ellos resultó muy complicado entenderla porque el poder de Jesús les hizo perder de vista lo que les había repetido una y otra vez: que él moriría, pero al tercer día resucitaría con gran poder y gloria.

Los 39 libros de esa sección de la Biblia ya daban cuenta de ese suceso, solo que estaba vedado para los hebreos. Jonás en el vientre de la ballena fue una historia ligada completamente a ese suceso, pero nadie logró alcanzar a comprenderla y fue de igual manera con lo ocurrido en el desierto.

La resurrección de Cristo es explicada una y otra vez en el Nuevo Testamento porque junto con la muerte de Cristo es la base del cristianismo. Su fundamento se localiza en ambas doctrinas. Es más, ambas son inseparables. Están ligadas una de la otra. Si Cristo no hubiera muerto seríamos todavía pecadores y si no hubiera resucitado adoraríamos a un muerto.

La palabra “levantó” que usa Juan en este texto es interesante. Procede de la raíz griega “hupsoó” que se traduce en el Nuevo Testamento como “exaltar”, “elevar”, “subir en alto” o “colocar en alto”. Cristo fue exaltado con la resurrección, la resurrección le hizo “subir en alto.”

Cristo dijo que sería levantado mucho antes de que la resurrección ocurriera, pero nadie comprendió la magnitud de sus palabras. Hoy las recordamos y gracias al Espíritu Santo las podemos entender cabalmente.

Cristo resucitó para darnos vida

  1. Como Moisés levantó la serpiente en el desierto
  2. A fin de dar vida eterna

Como Moisés levantó la serpiente en el desierto

Juan nos remite al libro de Números 21: 4-9 para ilustrar perfectamente los efectos de la resurrección o si se quiere las consecuencias practicas al hablar de que Dios levantó de entre los muertos a Jesús y le dio un nombre que es sobre todo nombre que se nombra en la tierra.

Números 21: 4-9 dice así:

Después partieron del monte de Hor, camino del Mar Rojo, para rodear la tierra de Edom; y se desanimó el pueblo por el camino. 

Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano. 

Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel. Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado por haber hablado contra Jehová, y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo. 

 Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá. Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta;y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía.

El pecado del pueblo de Israel en ese lugar fue sancionado de una manera singular. Dios envió serpientes venenosas al campamento hebreo. Miles de serpientes venenosas dieron cuenta de un pueblo obstinado en la maldad. Y arrepentidos fueron con Moisés quien recibió una orden de Dios para hacer una serpiente de bronce.

La orden fue sencilla quienes fueron picados o mordidos por las serpientes ardientes tenían que voltear sus ojos hacia la serpiente de bronce que fue colocada en una asta. De esa manera se salvarían de un muerte segura. Se califica como serpientes ardientes porque su picadura producía una terrible calentura.

Jesús ocupó justamente ese ejemplo para señalar que la resurrección lo levantaría en alto o lo exaltaría y todo aquel que se mirará hacia él podría ser salvo de un muerte segura. Pero no una muerte física, sino una muerte espiritual.

A fin de dar vida eterna

Juan 3: 15 dice así: “para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” La resurrección de Cristo tuvo un propósito básico o tiene un objetivo central para toda la humanidad: que nadie se pierda, sino que todos tengan vida eterna. Para ello se requiere que crean.

La resurrección de Cristo se plantea de manera muy sencilla: el pecado te ha herido, mira a Cristo. Pero no solo al Cristo de la cruz, sino también al Cristo resucitado, al Cristo que vive y reina y que la muerte no le pudo retener. Al hacerlo vivirás eternamente con él. Rechazarlo te llevará a la condenación.

La resurrección de Cristo ataja o nos detiene de la perdición segura a la que nos dirigimos y corrige ese camino para llevarnos a la vida eterna. La expresión vida eterna es una frase reiterativa en Juan. La encontramos al menos 10 veces aquí: 4: 36, 5: 39, 6: 54, 68, 10: 28, 12: 25 y 17: 2-3. La dos palabras juntas aparecen unas 50 veces en todo el Nuevo Testamento.

Se refiere no solo a la cantidad eterna sino a la calidad de vida divina. La vida de la edad venidera o en otra palabras a la resurrección para vida que el Señor nos ofrece gratuitamente al creer. La vida eterna como dice Juan 17: 3 comienza justo al creer o aceptar a Jesucristo, pero se confirma con la resurrección.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: