Enviados con un objetivo bien definido

Dice la Biblia en Mateo 10: 5-6

5 A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis,  6 sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.

Introducción

Luego de la elección de los 12 apóstoles Jesús los envió a predicar. Les dio instrucciones sobre su labor. Les dijo a donde ir, pero también a donde no ir. Elemento básico para no perder tiempo. Tener una dirección exacta para ir a buscar a los que no conocen el evangelio ahorrará no solo tiempo, sino también esfuerzo y frustraciones.

Es interesante notar que el verso cinco los llama los doce y que dice que los envió. La palabra “envió” procede de la raíz griega “apostelló” de donde se deriva la expresión apóstol. Apóstol significa, entonces, enviados. Cuando el Señor ordena a alguien salir a predicar sus palabra es un enviado.

Lo importante de este verso es que los envió. No fue una iniciativa propia. No se auto promovieron. Fue una decisión de Cristo enviarlos y esto es importante porque lo que aquí se resalta no son quienes son enviados, sino quien los envía. Eso es fundamental por el respaldo que necesitan y que tendrán porque no van por su cuenta.

Pero además, el verso cinco resalta que les dio instrucciones. La palabra instrucciones proceden de una raíz griega muy interesante “paraggelló” que en realidad se traduce como orden, mandamiento. La versión Reina Valera 1960 la traduce como “instrucción” aunque otras versiones lo hacen como mandamiento u orden.

Las instrucciones no son sugerencias como muchas veces pensamos. La instrucción son ordenes para hacer alguna actividad o alguna acción. Es importante considera esto porque el capítulo 10 es un instructivo de Cristo para sus apóstoles para salir a buscar los perdidos y predicarles el reino de los cielos.

Obedecerlas hará que nuestra labor de alcanzar a los perdidos sea efectivo y evite que nos desgastemos innecesariamente en labores que no tienen que ver con la encomienda que Cristo nos ha dado.

Enviados con un objetivo bien definido

I. No vayan por camino de gentiles
II. No entren en ciudad de samaritanos
III. Vayan a las ovejas perdidas de Israel

I. No vayan por camino de gentiles

Los 12 apóstoles o los doce enviados fueron restringidos en su predicación. Ellos debían evitar a los gentiles. Ahora sabemos que la salvación es para todos. Pero Cristo les dijo que no fueran con ellos. Los gentiles los tenían muy lejos en sentido físico. Pero había algunos gentiles viviendo entre ellos.

Esta orden suena un poco con falta de ambición, pero Cristo sabía perfectamente que en esta primera salida a predicar los discípulos debían tener bien delimitado su campo de trabajo a fin de no desgastarse ni perder el tiempo en una actividad que se desarrollaría más adelante.

Además, los gentiles eran aborrecidos por casi todos los judíos. Eran los goyim, los idolatras, los paganos, separados de Dios, aborrecidos y aborrecibles. Los doce estaban todavía preparados para una tarea de tal tamaño. Así que tuvieron que esperar un poco más para esta clase de trabajo evangelizador.

II. No entren en ciudad de Samaritanos

Los samaritanos era bien conocidos por los judíos. A pesar de llevar sangre judía en sus venas eran despreciados por casi la mayoría de los hebreos porque la otra mitad de su sangre eran de gentiles. Su historia se remonta hacia el siglo ocho antes de Cristo cuando el imperio Asirio conquisto el reino del norte y exilió a todos los hebreos de esa región.

Luego repobló esas tierras con naciones paganas de otras latitudes que se mezclaron con judíos que habían quedado en ese lugar y con israelitas que el rey de Asiria había regresado del exilio y de esa mezcla surgieron los samaritanos y desde ese instante fueron despreciados y menospreciados por los judíos.

Cristo también limitó la predicación de los doce a la ciudades de los samaritanos. La razón puede ser entendida porque requerían una clase de pensamiento o convicción que aún no tenía, pero también porque quería que se concentrarán en un solo objetivo que no eran ni gentiles ni samaritanos.

Ambas restricciones nos hacen ver la importancia de trazar con toda claridad, a la hora de predicar, el objetivo. Esa es quizá la enseñanza más importante de esta lección. Dirigir bien la meta, trazar bien el propósito con el fin de no agotar ni desperdiciar recursos humanos y materiales.

III. Vayan a las ovejas perdidas de Israel

El objetivo de Cristo era uno solo: las ovejas perdidas de Israel. En Mateo 9: 36 encontramos el siguiente texto que nos ofrece la perspectiva que Jesús tenía de su pueblo.

Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.

El desamparo y la dispersión en las que vio a los hebreos conmovió seriamente el corazón de Cristo. Y a ellos enfocó la labor de los 12. Ellos habrían de ir solo con los judíos para predicarles el reino de los cielos. De esa forma quedó establecido el plan que Cristo tenía para sus enviados.

En el libro de Hechos encontramos esta misma estrategia de Pablo de ir primero con los judíos en sus sinagogas, pero una vez que ellos rechazaban el mensaje de Cristo, entonces Pablo iba con los gentiles. Hechos 14: 1-6, 17: 1-5 y 19: 8-10.

El evangelio siempre se presentó a los judíos, pero, según leemos en Romanos 1: 16 ya no quedó restringido ni para gentiles ni para samaritanos.

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