La Escritura da vida

Dice la Biblia en Salmos 119: 154

“Defiende mi causa, y redímeme; vivifícame con tu palabra.”

El salmista tiene un grave problema y busca que Dios abogue o lo defienda de una dificultad de la que difícilmente un ser humano podría hacer algo. Hay problemas en la existencia humana en las que solo la intervención divina puede resolver. Esa es la situación que vive nuestro autor que no duda en pedir también que Dios lo redima o salve completamente.

Lo extenuante de su lucha, su dolorosa condición y su desgaste emocional lo lleva dirigirse a Dios para suplicarle también que le de vida a través de su palabra. Las circunstancias que lo rodean lo están consumiendo y le están arrebatando la existencia de tal manera que apela a la compasión divina.

La virtud de la Escritura es justamente esa: dar vida. La Biblia está llena de testimonios de personas que a través de la lectura y meditación de la bendita revelación divina encontraron sustento, descubrieron que aún en las dificultades más grandes que pueden llegar a la vida, en ese libro se puede encontrar esperanza y redención.

La angustia y desesperación, la tristeza y el dolor y el temor y la desesperanza solo pueden ser contenidos o atajados a través de la Escritura. Jeremías dice: Fueron halladas tus palabras y yo las comí y me fueron por gozo y alegría porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová de los ejércitos.

En la palabra de Dios siempre encontraremos fortaleza, dirección, bendición y vida. Cristo dijo al hablar de la Biblia: “en ella tenéis vida eterna y ella es la que da testimonio de mí.” Adentrarnos en las páginas de la palabra de Dios nos garantiza siempre un estado emocional sano y equilibrado.

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