Un llamado a la gratitud jubilosa: Venid ante su presencia con cantos

III. Venid ante su presencia con cantos

Dice la Biblia en Salmos 100: 2

Servid a Jehová con alegría; Venid ante su presencia con regocijo.

El salmo 100 es llamado a la gratitud jubilosa. Cómo saber si vivo agradecido con Dios o si solo le agradezco eventualmente o solo cuando la emoción me mueve. Ya vimos que una manera contundente de saber que somos agradecidos con Dios es sirviéndole desinteresadamente o sin esperar nada a cambio y siempre con alegría.

El verso dos del salmo 100 nos ayuda ahora a entender y comprender que otra forma de agradecerle es viniendo a su presencia. La versión Reina Valera 1960 dice que lleguemos con regocijo, pero la versión hebrea dice “cantos” y utilizaremos esta versión y explicaremos la razón por la que usamos cantos y no regocijo.

Para comprender este llamado que Dios hace en este verso es indispensable dirigirnos o trasladarnos en un evento que ocurrió hace miles de años en el huerto del Edén cuando Adán pecó contra el Señor y cuando Dios lo buscó y él se escondió para no darle la cara puesto que había ofendido al Creador.

Génesis 3: 6-10 dice así:

6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. 

7 Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.  8 Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. 

9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? 10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.

Desde ese momento la condición del hombre quedó marcada: acercarse a Dios sería muy complicado para su existencia. Su naturaleza caída se resistiría. Su inclinación maligna lo derrotaría una y otra vez y entonces requeriría siempre de una convocatoria. Y esa convocatoria provendría de Dios.

Y desde entonces Dios llama o Dios convoca. Venid es su verbo favorito. Venid y estemos a cuentas dice Isaías. Venid y os haré pescadores de hombres, les dijo Jesús a sus discípulos. Venid, aclamemos alegremente a Jehová, dice el salmo 95 y así infinidad de veces tanto en el Antiguo como Nuevo Testamento.

La palabra hebrea “venid” es interesante porque procede de la raíz “bo” que tiene comunica la idea de alguien que vuelve, pero también se usa para hablar de alguien que vuelve o alguien que se aproxima o se acerca. Venid implica entonces la idea de una persona que retorna a un lugar donde ya estuvo.

La gratitud a Dios se manifiesta volviendo a su presencia con todo el corazón para ofrecerle acciones de gracias por todo lo que hemos recibido o por todo lo que Él representa para nuestra vida. Es un ejercicio de la voluntad humana que implica hacer un esfuerzo por volver al camino que ya se ha recorrido una vez.

La gratitud adquiere aquí una idea sumamente importante. Se debe repetir una y otra vez. La gratitud no se acaba un día, la gratitud es una actitud que debe permanecer por siempre sin dudar. No es decir “gracias” una vez y listo todo se ha terminado. Es un regresar o un volver permanente.

Estamos acostumbrados a agradecer a Dios y a las personas una vez y con eso creemos que hemos hecho todo ya. Pero la expresión “venid” implica una acción que no se termina, sino que se repite una y otra vez.

Y este volver una y otra vez con gratitud a Dios esta acompañado de cantos. La versión Reina Valera 1960 dice así: “Venid ante su presencia con regocijo”, pero la versión hebrea dice así: “Venid hacia su presencia con canciones” que es la traducción que más se acerca al original.

En el origina la expresión “canciones” procede de la raíz hebrea “renanah” que se utiliza cuatro veces en el Antiguo Testamento. En Job 3: 7 como “voz alegre”, pero que la Reina Valera traduce como “regocijo”, pero como la expresión incluye la palabra voz, por eso la versión hebrea de los salmos opta por traducirla como “regocijo”.

Job 20: 5 lo usa dos veces. La nueva traducción viviente lo hace así:

“el triunfo de los malos ha durado poco y la alegría de los que viven sin Dios ha sido pasajera?”

La gratitud siempre se ha de acompañar con cantos jubilosos para hacer de ella un hábito que nos convierta en personas que no olvidan los favores recibidos por Dios.

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