Creciendo en gracia y conocimiento

Dice la Biblia en 2ª Pedro 3: 18 “Antes bien creced en la gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.”

Me gusta como traduce este verso la versión Traducción al lenguaje actual porque lo hace así: “Mejor dejen que el amor y el conocimiento, que nos da nuestro Señor y Salvador Jesucristo, los ayude a ser cada vez mejores cristianos.¡Alabemos a Jesucristo ahora y siempre! Amén.”

El apóstol Pedro termina haciendo un contraste entre quienes en la espera del regreso de Cristo se desesperan y lo que se mantienen a la expectativa velando y anhelando el retorno de su Señor, mientras los primeros tergiversan esa doctrina, los segundos son llamados a crecer en el amor y conocimiento para vivir una vida piadosa que agrade a Dios.

El apóstol Pedro concluye su segunda carta y también el tema del regreso de Jesucristo que abordó a largo de todo el capítulo tres haciendo un llamado al pueblo de Dios para que sigan creciendo en la gracia y conocimiento. El cristianismo nunca será estático o sin fruto. La fe en Jesús exige y demanda resultados.

Pedro nos señala directamente dos: 1. Crecer en gracia y 2. Crecer en conocimiento. La palabra “crezcan” en el griego procede de la raíz “auxanó” que se traduce como crecer, pero también como ampliarse y aumentar y hasta abundar. La idea del término es “dar más allá de la medida”. Aquí en Oaxaca diríamos dar el pilón. Es decir más allá de lo estipulado.

1.Crecer en gracia, entonces, implica abundar en la compasión divina, es decir aumentar cada día nuestra practica de gracia con nuestros semejantes. La palabra gracia implica un favor inmerecido. Debemos favorecer cada vez más a quienes nos rodean. Crecer en gracia quiere decir, entonces, ampliar nuestra capacidad de amar a los perdidos.

2.Crecer en conocimiento tiene que ver un permanente y constante aprendizaje y reaprendizaje. Es un recordatorio a todos de nuestro deber de nunca dejar de aprender. En la Biblia la erudición jamás será completa. Requeriremos siempre adentrarnos a la Escritura. Debemos recordar siempre que de la palabra de Dios conocemos una gota de un océano.

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