El amor de mamá y la misericordia de Dios

Dice la Biblia en Salmos 103: 8

“Misericordioso y clemente es Jehová…”.

Todo este salmo está impregnado de esta idea. El Dios de Israel y hoy el Dios de la iglesia es un Dios misericordioso. Palabras como clemencia, piedad, compasión, bondad, benignidad y amor se asocian invariablemente a la expresión misericordia que recorre toda la Escritura de una manera que es impensable disociar misericordia y Dios o Dios y misericordia.

La misericordia de Dios es de un uso tal en la iglesia que en ocasiones se da por hecho que todos quienes la emplean conocen la profundidad de su significado y eso no siempre es así porque hay muchos creyentes que aún no han alcanzado a entender el sentido exacto de esa palabra. Su extremado uso no siempre es sinónimo de que se sabe lo que se dice.

La palabra que la versión Reina Valera 1960 utiliza para “misericordioso” procede de la raíz hebrea “rachum”, algunos lo escriben como “rejem” o “rejum” que etimológicamente procede de la expresión “matriz” o “entrañas” y que tanto la versión mencionada como muchas otras traducen indistintamente como compasión y misericordia.

Pero la idea de misericordia asociada con la expresión “matriz” nos permite alcanzar un entendimiento mayor sobre esa virtud de Dios. Debemos reconocer que su misericordia resulta incomprensible para los seres humanos, pero el amor que una madre siente por su hijo es quizá la parábola más cercana para encontrar explicación al “rachum” hebreo.

Una madre ama a su hijo aún antes de darlo a luz. Desde que lo concibe en sus entrañas se convierte en su prioridad. Dios nos ama antes de nacer. De hecho desde la eternidad somos amados por él. La madre se desvive por su hijo, sin importar si su hijo hace lo mismo. Dios nos ama siempre, aún cuando a veces lo ignoramos.

Una mamá amará por siempre a sus hijos, así nos ama el Señor, por siempre. Su amor perdurará por toda la eternidad. La mamá olvida rápidamente las afrentas de sus hijos y los trata con delicadeza hasta el último día de su vida. Dios nos perdona y siempre está atento a nuestras necesidades.

La misericordia de Dios tiene una expresión en el amor de una madre por sus hijos. Tal vez Dios nos acerca a él cuando vemos el amor de una mamá y nosotros ni siquiera nos damos cuenta que es Dios amándonos y mostrándonos su inmensa compasión sobre nuestras vidas tan llenas de vanidad.

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