La vergüenza del gobernante

Dice la Biblia en Proverbios 14: 35

“La benevolencia del rey es para con el servidor entendido; más su enojo contra el que lo avergüenza.”

En México en estos días ha vuelto a discutirse el triste episodio de unos videos donde se ve a un servidor público que fue grabado mientras le entregaban ilícitamente dinero. Fue en el 2004, hace 15 años, pero por medio del internet el suceso parece haber ocurrido hace apenas unos días o si se quiere una hora.

René Bejarano fue captado recibiendo dinero de un empresario argentino llamado Carlos Ahumada y aunque renunció a su cargo, su jefe inmediato el entonces gobernador de la Ciudad de México y hoy presidente de México Andrés Manuel López Obrador se vio muy afectado en sus aspiraciones a dirigir al país en las elecciones del 2006.

En un país con niveles de corrupción muy altos, la vergüenza que pasó René Bejarano fue transferida a Andrés Manuel López Obrador. Por 18 años tuvo que remar contra corriente y finalmente en el 2018 llegó a la presidencia de México. Pero el episodio resulta inolvidable para los mexicanos, sobre todo porque el video se transmitió en una canal de televisión.

Esta historia me convence de algo que siempre he sostenido: la Escritura abarca todos los ámbitos del quehacer humano. En sus páginas encontramos toda clase de instrucciones para saber como conducirnos como padres, hijos, nietos, abuelos, esposo o esposa, trabajador y hasta como servidor de los hombres con grandes responsabilidades.

A estos últimos antes se les llamaba reyes, pero ahora se les llama presidentes o gobernantes y la Biblia tiene mucho que decirnos de la conducta de quienes laboran para ellos o quienes depositan su confianza para ayudarlos en la tarea de gobernar una nación con eficiencia.

Se espera que se comporten con entendimiento, es decir con prudencia, con sabiduría y con sensatez porque al hacerlo cumplirán con la labor que se les ha encomendado y si no lo hacen avergonzarán a quien los contrató, junto con su molestia y enfado por avergonzarlo con sus actos.

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