La Escritura nos acompaña en los días de tensión y presión

Dice la Biblia en Salmos 119: 157

“Muchos son mis perseguidores y mis enemigos, más de tus testimonios no me he olvidado.”

La palabra de Dios es vital en la existencia de los hijos de Dios. El enemigo de nuestras almas, entonces, buscará por todos los medio alejarnos de ella. Levantará contra su pueblo y contra sus hijos perseguidores y enemigos de tal fuerza que procurarán apartarnos de la lectura y meditación de la Escritura.

En los momentos de mayor presión, el salmista ha descubierto la gran bendición de mantenerse fiel y no olvidarse por ningún instante de la revelación escrita del Señor, aún cuando la lucha o la presión del maligno utilizando personas sea dura y parezca que no tiene sentido seguir confiando en la Biblia.

El texto que hoy meditamos es un llamado para mantener siempre la prioridad de la palabra de Dios aun cuando las circunstancias sean tan adversas que parezca que el Creador nos ha abandonado. En esos momentos de mayor tensión y presión es exactamente cuando más necesitamos aferrarnos a la Escritura.

Así lo entendieron los hombres y mujeres de la Biblia y justo cuando todo parecía perdido o cuando todo parecía marchar mal se asieron a las promesas de Dios y encontraron respuestas y consuelo a todas sus interrogantes que vienen cuando las personas son atacadas por vivir piadosamente.

Abraham se aferró a la promesa del hijo que no veía y Dios le envió a Isaac. José se encadenó a la promesa de salvar a su pueblo y el Señor lo llevó a ser el vicegobernador de Egipto. Y así muchos hombres y mujeres se sostuvieron en su confianza en los días de gran dificultad y obtuvieron lo que anhelaba su corazón.

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