Camino a la perfección en Cristo

Dice la Biblia en Lucas 6:40 

“El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro.”

En promedio, cada mexicano es alumno entre 20 y 21 años de su vida, algunos por más tiempo. Y durante ese proceso de educación nos topamos con toda clase de maestros, los hay muy buenos y terribles.

En la vida cristiana ocurre algo similar, tenemos un maestro. Pero a diferencia de los profesores de nuestra infancia y juventud, este maestro es perfecto, es el ideal y sus enseñanzas no terminan nunca. A través de ellas crecemos espiritualmente, para en algún momento alcanzar ser iguales a él. 

Cristo ya ha comenzado la obra en cada una de nuestras vidas y la perfeccionará. Por lo tanto cada vez que sintamos que hemos fracasado en alguna prueba, que no lo estamos haciendo bien como creyentes, hay que recordar esta verdad. Esta vida no se trata de “ya ser”, sino de convertirse en alguien. 

No estamos aquí para descansar, sino para ejercitar nuestra fe, para ser santificados hasta el día de Jesucristo. Claro que el proceso de formación espiritual es largo, lento y difícil, pero no olvidemos que Dios está con nosotros en cada paso. 

Está bien si hoy no puedes amar totalmente a tus enemigos, o si no puedes honrar a tus padres como quisieras, el logro es intentarlo y seguir intentado y no rendirse. Procurar imitar a Jesús un día a la vez.

Este no es el final. El proceso que Cristo lleva a cabo contigo no ha terminado aún. No somos aún lo que vamos a ser, pero estamos creciendo hacia eso. 

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