El ministro de culto ante la ley

Las epístolas pastorales de Pablo: Primera y Segunda a Timoteo y Tito utilizan expresiones como obrero, diácono, ministro y anciano para referirse a las personas que presiden la iglesia.

La palabra ministro que usa el Nuevo Testamento, procede de la expresión griega “diakono” que se traduce sencillamente como empleado o trabajador. Un diakono era un hombre o mujer encargado de las labores domesticas de otra persona. La expresión se usa de manera constante en el Nuevo Testamento. Por ningún lado aparece la expresión director.

De entre todas las expresiones para referirse a quienes trabajan en la iglesia, el Estado mexicano decidió utilizar justamente esta. Declinó el uso de expresiones como pastor, sacerdote, cura, líder, reverendo, obispo. Ante la ley todos son ministros de culto, independientemente de nuestra confesión religiosa. El sacerdote es ministro. El elder de la IJSUD es ministro.

El apóstol o anciano es considerado ministro. Y ese es el punto de partida para conocer nuestra personalidad jurídica ante el Estado mexicano. La personalidad jurídica es la manera en que nos presentamos ante el Estado. El Estado mexicano estableció como punto de partida el reconocimiento de las Iglesias como Asociaciones Religiosas.

Son precisamente las Asociaciones Religiosas las que registran a sus ministros de culto. Allí comienza frente al Estado el reconocimiento de un ministro de culto.

El predicador evangélico o pastor cristiano es un ministro que tiene obligaciones legales a cumplir, pero que también tiene derechos a disfrutar. Tanto la Constitución Política de los Estados Unidos mexicanos como diversas leyes expresan claramente su posición legal.

El ministro de culto no esta obligado a conocer los 136 artículos que conforman nuestra Constitución, pero si debe saber con exactitud los relacionados con su actividad. En este caso los artículos 24 y 130. Aunque todos los artículos son importantes estos dos son los relacionados propiamente con nuestra actividad.

Por supuesto que debe tener conocimiento de las leyes reglamentarias que regulan ambos artículos, en este caso la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público y el Reglamento de esa misma ley, que mas adelante revisaremos.

Artículo 24. Toda persona tiene derecho a la libertad de convicciones éticas, de conciencia y de religión, y a tener o adoptar, en su caso, la de su agrado. Esta libertad incluye el derecho de participar, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, en las ceremonias, devociones o actos del culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley.

Nadie podrá utilizar los actos públicos de expresión de esta libertad con fines políticos, de proselitismo o de propaganda política. El Congreso no puede dictar leyes que establezcan o prohíban religión alguna.  Los actos religiosos de culto público se celebrarán ordinariamente en los templos. Los que extraordinariamente se celebren fuera de éstos se sujetarán a la ley reglamentaria.

Articulo 130. El principio histórico de la separación del Estado y las iglesias orienta las normas contenidas en el presente artículo. Las iglesias y demás agrupaciones religiosas se sujetarán a la ley. 

Corresponde exclusivamente al Congreso de la Unión legislar en materia de culto público y de iglesias y agrupaciones religiosas. La ley reglamentaria respectiva, que será de orden público, desarrollará y concretará las disposiciones siguientes: 

a) Las iglesias y las agrupaciones religiosas tendrán personalidad jurídica como asociaciones religiosas una vez que obtengan su correspondiente registro. La ley regulará dichas asociaciones y determinará las condiciones y requisitos para el registro constitutivo de las mismas. 

b) Las autoridades no intervendrán en la vida interna de las asociaciones religiosas; 

c) Los mexicanos podrán ejercer el ministerio de cualquier culto. Los mexicanos así como los extranjeros deberán, para ello, satisfacer los requisitos que señale la ley; 

d) En los términos de la ley reglamentaria, los ministros de cultos no podrán desempeñar cargos públicos. Como ciudadanos tendrán derecho a votar, pero no a ser votados. Quienes hubieren dejado de ser ministros de cultos con la anticipación y en la forma que establezca la ley, podrán ser votados.
 
e) Los ministros no podrán asociarse con fines políticos ni realizar proselitismo a favor o en contra de candidato, partido o asociación política alguna. Tampoco podrán en reunión pública, en actos del culto o de propaganda religiosa, ni en publicaciones de carácter religioso, oponerse a las leyes del país o a sus instituciones, ni agraviar, de cualquier forma, los símbolos patrios. 

Queda estrictamente prohibida la formación de toda clase de agrupaciones políticas cuyo título tenga alguna palabra o indicación cualquiera que la relacione con alguna confesión religiosa. No podrán celebrarse en los templos reuniones de carácter político. 

La simple promesa de decir verdad y de cumplir las obligaciones que se contraen, sujeta al que la hace, en caso de que faltare a ella, a las penas que con tal motivo establece la ley. 

Los ministros de cultos, sus ascendientes, descendientes, hermanos y cónyuges, así como las asociaciones religiosas a que aquellos pertenezcan, serán incapaces para heredar por testamento, de las personas a quienes los propios ministros hayan dirigido o auxiliado espiritualmente y no tengan parentesco dentro del cuarto grado.

Los actos del estado civil de las personas son de la exclusiva competencia de las autoridades administrativas en los términos que establezcan las leyes, y tendrán la fuerza y validez que las mismas les atribuyan.

Las autoridades federales, de las entidades federativas, de los Municipios y de las demarcaciones territoriales de la Ciudad de México, tendrán en esta materia las facultades y responsabilidades que determine la ley. 

Como vemos, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece en su terminológia la expresión “ministro de culto”. Así es la forma que reconoce a los pastores de la iglesia Cristiana.

La ley de Asociaciones Religiosas y Culto Publico dedica un capitulo completo al tema.
Articulo 12.- Para los efectos de esta Ley, se consideran ministros de culto a todas aquellas personas mayores de edad a quienes las asociaciones religiosas a que pertenezcan confieran ese carácter.

Las asociaciones religiosas deberán notificar a la Secretaría de Gobernación su decisión al respecto. En caso de que las asociaciones religiosas omitan esa notificación, o en tratándose de iglesias o agrupaciones religiosas, se tendrán como ministros de culto a quienes ejerzan en ellas como principal ocupación, funciones de dirección, representación u organización.

Tal vez una definición sencilla de ministro de culto es la persona que ejecuta actos que las reglas de cada credo religioso reservan a determinadas personas investidas de carácter sacerdotal ya sea esto temporal o permanente.

ARTICULO 14.- Los ciudadanos mexicanos que ejerzan el ministerio de cualquier culto, tienen derecho al voto en los términos de la legislación electoral aplicable.
No podrán ser votados para puestos de elección popular, ni podrán desempeñar cargos públicos superiores, a menos que se separen formal, material y definitivamente de su ministerio cuando menos cinco años en el primero de los casos, y tres en el segundo, antes del día de la elección de que se trate o de la aceptación del cargo respectivo. Por lo que toca a los demás cargos, bastarán seis meses.

ARTICULO 29.- Constituyen infracciones a la presente ley, por parte de los sujetos a que la misma se refiere: 

I. Asociarse con fines políticos, así como realizar proselitismo o propaganda de cualquier tipo a favor o en contra de candidato, partido asociación política algunos.

X. Oponerse a las Leyes del País o a sus instituciones en reuniones públicas;

Los ministros de culto de acuerdo a estos preceptos no pueden participar en política ni en cargos superiores de la administración. Pero aquí tenemos que aclarar que por política debemos entender los procesos electorales. No pueden bajo ningún concepto promover a ningún candidato o partido político.

De hacerlo se harían acredores a sanciones penales y administrativas. Aquí algunas.
Ley General en Materia de Delitos Electorales

Artículo 16. Se impondrán de cien hasta quinientos días multa a los ministros de culto religioso que en el desarrollo de actos propios de su ministerio, o a quien en el ejercicio del culto religioso, presionen el sentido del voto o induzcan expresamente al electorado a votar o abstenerse de votar por un candidato, partido político o coalición.

Sanciones administrativas
La autoridad facultada para imponer sanciones por incumplimiento a la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público es una comisión sancionadora integrada por los titulares de la Dirección General de Asociaciones Religiosas y los de las Unidades de Asuntos Jurídicos y la de Promoción y Defensa de los Derechos Humanos, todos ellos dependientes de la Secretaría de Gobernación.
 
Las sanciones previstas en Ley para los infractores son:
I. Apercibimiento;
II. Multa de hasta veinte mil días de salario mínimo general vigente en el Distrito Federal;
III. Clausura temporal o definitiva de un local destinado al culto público;
IV. Suspensión temporal de derechos de la asociación religiosa en el territorio nacional o bien en un Estado, municipio o localidad; y,
V. Cancelación del registro de asociación religiosa.

Links

http://www.ordenjuridico.gob.mx/Constitucion/cn16.pdf

http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/24_171215.pdf

http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/regley/Reg_LARCP.pdf

http://www.asociacionesreligiosas.gob.mx/work/models/AsociacionesReligiosas/pdf/Numeralia/AR_por_EF_OAX.pdf

Estudio compartido con  la Cofraternidad de Pastores de Oaxaca (Copaceo).

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