Evitar el engaño

Dice la Biblia en Mateo 24: 5

“…y a muchos engañarán.”

Un estudiante serio de las Escrituras sabe que el engaño o la mentira de algunos pseudo profetas forma parte del panorama que Cristo y sus apóstoles plasmaron en sus discursos y escritos. Muchas veces y de muchas maneras alertaron al pueblo de Dios para hacerle saber lo que vendría en futuro y no se equivocaron.

En su quinto discurso que registra el libro de Mateo, Jesús advirtió a sus seguidores que tuvieran mucha precaución porque antes de su regreso habría una apostasía tal que se levantarían muchos personajes para engañar exclusivamente a sus seguidores y en no pocas ocasiones al mundo.

Los recientes sucesos que han ocurrido en México con la detención de un conocido líder de una agrupación religiosa no hace sino confirmar las palabras de Cristo. Vendrían, como han venido, líderes con intenciones muy distintas a la piedad para engañar a muchos con una vida incongruente.

Pedro, Pablo, Juan, Judas y Santiago alertaron constantemente al pueblo sobre las críticas condiciones que prevalecerían antes del retorno del Señor y todo se ha cumplido y se sigue cumpliendo, confirmándonos Dios por medio de su palabra que la recta final de la historia de la humanidad ha comenzado.

Cuando Pablo escribió sobre estos días dijo claramente: “vendrán hombres amadores de sí mismos, que tendrán apariencia de piedad, pero que negarán la eficacia de ella”.

Un estudiante serio de la Biblia sabe que debe estar alerta. Sabe que debe tener mucho cuidado para no ser engañado. Para ello la palabra de Dios utiliza una palabra muy interesante: “velad”, que significa un estado de máxima alerta o elevada concentración para evitar ser engañado.

Quien se sumerge en las páginas de la revelación escrita de Dios sabe perfectamente que la aparición de esta clase de personajes estaba anunciada desde hace unos dos mil años, su presencia lejos de atemorizar confirma que la palabra de Dios se cumple cabalmente y es lo más seguro que podemos tener en nuestras vidas.

En la grey cristiana no puede haber ni sorprendidos, ni engañados porque lo último que Cristo formó o forma son personas ingenuas. Creemos que vamos al cielo. Es cierto. Pero tenemos los pies bien puestos en la tierra porque la vida eterna ha comenzado ya para los que creemos en Cristo.

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