Diversión

Dice la Biblia en Proverbios 10: 23

“El hacer maldad es como una diversión al insensato; mas la sabiduría recrea al hombre de entendimiento.”

Según este proverbio hay dos manera de recrearse o divertirse: 1. Haciendo maldad o 2. Buscando la sabiduría. La persona que opta por la primera forma es una persona insensata, mientras que la segunda clase de personas son llamadas sensatas, sabias o entendidas. El hecho de que el proverbista mencione ambos casos, es que existe gente que se recrea así.

El esparcimiento es una necesidad innata en la vida de los seres humanos. Las personas necesitamos pasatiempos en los que disfrutemos, nos distraigamos o nos entretengamos y en la elección de la manera en la que juguemos o nos relajemos revela mucho de nuestra actitud.

El malvado, insensato, impío o perverso recurre a divertimentos en los que la maldad está incluida. Son esa clase de seres que disfrutan su vida dañando a los demás, burlándose de sus semejantes o jugando violentamente con sus mascotas. Así se divierten algunas personas, lamentablemente.

En la actualidad existen miles de centros de entretenimiento. Los negocios del espectáculo son en estos días uno de las maneras más redituables para ganar dinero y muchos de ellos tienen como gancho la maldad, incluso dañar ya no solo a los demás, sino a las propias personas que acuden allí.

En contraste, la Escritura nos revela que hay otra manera de recrearse. El hombre entendido puede divertirse a través de actividades que ni dañen a otros ni lo dañen a él. Entretenerse no necesariamente implica recurrir a actividades o acciones que resulten perjudiciales para la sociedad.

El aburrimiento nunca debe ser una razón para recurrir a actividades en las que se ataquen las buenas costumbres. Una fiesta para que sea divertida no necesariamente tiene que incluir alcohol. Una actividad deportiva o de competencia no necesariamente debe incluir apuestas para hacerla interesante.

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