Enviados para sacudirse el polvo de la incredulidad

Dice la Biblia en Mateo 10: 11-15

11 Mas en cualquier ciudad o aldea donde entréis, informaos quién en ella sea digno, y posad allí hasta que salgáis.  12 Y al entrar en la casa, saludadla.  13 Y si la casa fuere digna, vuestra paz vendrá sobre ella; mas si no fuere digna, vuestra paz se volverá a vosotros. 

14 Y si alguno no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies. 15 De cierto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra, que para aquella ciudad.

Introducción

La predicación del evangelio debe hacerse con sentido y con razonamiento, además de oración y ayuda divina. Cristo pautó la estrategia para sus discípulos a la hora de salir a evangelizar o a proclamar las verdades divinas que les había enseñado. La primera verdad que podemos encontrar es que tenía que salir.

Quedaba claro que tenían que dejar sus comodidades o sus privilegios para salir a alcanzar al mundo para Cristo, pero esto lo tenían que hace con cautela y protección. No podían ir así nomás porque sí. Habían de buscar y encontrar personas interesadas en la palabra de Dios.

Al salir a compartir el evangelio Cristo advirtió a sus seguidores que encontrarían personas que no tendrían ningún interés en recibir su mensaje y en consecuencia sus personas. No deberían sentirse despechados o menospreciados. Tendrían que sacudirse el polvo y seguir su camino.

Evangelizar tiene sus inconvenientes. Rechazo, resistencia y en ocasiones hasta persecución, pero la labor debe seguir porque así como hay personas que no les agrada la palabra de Dios, hay muchos que tienen hambre y sed del conocimiento de la Escritura y es necesario compartirles.

Enviados para sacudirse el polvo de la incredulidad

I. Buscando personas de paz interesadas
II. Haciendo a un lado a quien se opone

En este texto encontramos la expresión “sacudirse el polvo de los pies” que Pablo llevó a cabo cuando salió a predicar. La encontramos en Hechos 13: 51 y también en 18: 6 y nos sirve para comprender lo que Cristo dio a entender cuando dio este mandato a sus discípulos y en consecuencia a la iglesia.

La frase fue tomada de manera literal por el apóstol Pablo para recalcar la incredulidad de los judíos a quienes generalmente anunciaba la palabra de Dios cada que llegaba a una ciudad del imperio romano a llevar las buenas nuevas de la salvación en Cristo, pero muchos de éstos la rechazaban.

Es claro que “sacudirse los pies” tenía como intención principal subrayar el carácter incrédulo de quienes oían el evangelio. El evangelio se debe anunciar. Ay de mí si anunciare el evangelio, decía Pablo, pero no debe rebajarse o degradarse con tal de que se aceptado, al contrario quien no quiera aceptarlo, debe ser advertido de sus consecuencias.

I. Buscando personas de paz interesadas

Jesús les pidió a sus apóstoles que envió a predicar como primer estrategia al salir buscar personas de paz interesadas. Para ello debían de informarse, es decir ejercer una especie de eventual investigación para saber con qué clase de persona estaban tratando para allí dirigir sus primeros pasos.

El evangelismo se hace, entonces, de acuerdo a este pasaje sí con pasión, sí con entusiasmo, sí con el corazón, pero también con racionalidad con inteligencia y con sabiduría para saber dónde y con quienes comenzar. No se deja al azar, ni a la suerte, sino con entendimiento y con raciocinio.

Los discípulos de Cristo son emisarios de paz y ese era su ofrecimiento en cada casa. La paz es más que un estado mental o la ausencia de guerra, un estilo de vida lleno de calma y tranquilidad y de gran confianza en Dios. Ese era su ofrecimiento esencial. La casa o familia que los recibía, recibían esa bendición.

A partir de allí comenzaba la evangelización, con esta clase de personas que se convertían en la palanca para el extender el reino de los cielos a otras personas que se añadirían en ese plan o propósito.

Pablo comenzó siempre su labor evangelizadora entre los judíos. Acudía a sus sinagogas el día de reposo, pero cuando ellos rechazaban a Cristo se dirigía a los gentiles. En ocasiones se mezclaban judíos y gentiles. Eso ocurrió en muchas ciudades. Pablo buscó siempre a personas interesadas, cuando no las encontraba allí comenzaba su trabajo.

Los creyentes tenemos entre nosotros la paz y eso es lo que llevamos a la hora de evangelizar. Algo que nadie más puede ofrecer. Cristo les dijo a sus discípulos es que si al lugar que llegaran era digno, su paz se quedaría allí. El cristiano no es un ser solitario o sufriente. Es un portador de paz.

Eso lo hace valioso, importante porque en este mundo la paz es un bien que muy pocos tienen.

II. Haciendo a un lado a quien se opone

Habría personas que se opondrían. Nada de que sorprendernos. Cristo se abrió pasó entre la incredulidad de sus paisanos de Nazaret, donde no hizo muchos milagros a causa de su incredulidad. Sus seguidores habrían de enfrentar esa misma oposición y falta de fe. Se los advirtió. Nos los anunció.

Solo que a nosotros nos dijo que deberíamos dejar constancia de esa actitud y recomendó sacudir el polvo de los pies. Era una forma de dejar bien en claro que se les había anunciado el evangelio y en lugar de recibirlo lo rechazaron. Los discípulos habían cumplido y no habían fallado en su encomienda.

Pablo se sacudió el polvo de sus pies de la comunidad de Antioquía de Perge, según nos relata Lucas en el libro de Hechos 13: 51 en su primer viaje misionero, luego de que judíos de esa zona aliados con otras personas los echaron de sus contornos. No quisieron oír el evangelio, pero además blasfemaron.

La decisión de hacer patente su rechazo de Cristo fue una decisión que los llevó a ser indignos del evangelio.

Los oyentes eran los que habían errado y recibirían consecuencias muy severas, al grado de compararlos con los habitantes de Sodoma y Gomorra. Es claro que hay una terrible equivocación al rechazar el evangelio de Cristo y se pagara de una manera muy costosa. Indudablemente es una advertencia.

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